lunes, 1 de marzo de 2021

“VIEJECITO..." (1996)

Brillaba la noche en el camposanto. Tierra de pasados enterrados. Nacían los recuerdos donde no había más cielo que el suelo que pisaban los pensamientos, a la busca de la inmortal ausencia. Huesos y crisantemos, oraciones y depresiones, ¡qué lugar tan eterno! Daba miedo caminar por la espesura y la Luna bañaba la negrura.

Corría la lágrima sincera por la mejilla de mármol, de la escultura.

La Dama lloraba tanto, leyendo arrodillada la pequeña esquela inscrita en la sepultura.

Sombras, claroscuros, el vagabundo come el aire, sentado, sobre una fresca losa, al cobijo del tiempo, de la inmensa soledad y del silencio espacial. Espera tranquilo mirando los edificios ficticios de los duendes invisibles, que respiran en sus tumbas cerradas.

Duerme al amparo de unos brazos ancestrales, fantasmales pero queridos, amigos conocidos. Ángeles de los vagones de trenes que compartieron largos recorridos de aliento y peligro.

Sueña en lluvias de ayeres, en nieves y atardeceres, en aquellos horizontes que jamás llegó a alcanzar, fuera de su luminosa imaginación. Se retiró del mundo, huyó de su olvido y tembló

emocionado, comenzando a andar, excitado, por el influjo de una senda que le llevaría hacia un viaje sin lastres, y a un entendimiento universal del conocimiento.

Se fusionó con los dioses del mar, formó parte de la naturaleza. Anduvo por ecos que le transmitieron sus propias palabras. Aprendió del cansancio. de las plantas inmóviles.

Al final dejó la carretera y refugió su pobreza, perdida en alguna alcantarilla, cerró con llaves de acero, las puertas de la calle.

Sus pasos callaron y le sedujo el llanto del cementerio.

Por la mañana no despertó, el frío le mató, su alma se fue con el viento.

Nadie lloró por el indigente, una leve plegaria bastó, para volver a la realidad cotidiana de la que el anciano, escapaba satisfecho.

La hierba y las flores de nuevo crecieron, las estaciones siguieron su curso.

¿Y a quién le importa la historia sin nombre, de un desconocido parásito de la sociedad, fría como la losa de una tumba cerrada?





domingo, 20 de diciembre de 2020

Cerco de percepciones... (Junio 2007)

Marchó mi tiempo sin apenas cerciorarme de ello… ¿en qué lugar se esconderán los olvidos…? ¡Y el futuro sin venir!…me siento aislado en  hoy… ¡no consigo gritar!, déjame ver el ayer o acércame a mañana…procura un paso en el sendero para avanzar… ¿Por qué no delatas en tus cielos, la alborada, de un principio de memorias?  Anterior o posterior…el presente me capturó…la huella es sigilosa, sin poesía…sin prosa.  Voz irrumpe en omisión y esclaviza mi ánimo…deseo tanto ir o volver, y actualidad, alerta mis actos, moverme no me deja…vocablos entre oscuras gargantas recluidas de símbolos…Ahora, perpetuamente seguiré aquí con este vano propósito de evasión…mudo en viraje, confinado al destierro de percepciones, no hay presencia de atajos…fisuras y estanques  donde visión observa mi quieta ausencia…no existe llegada…el origen desaparecerá… Hoy me retiene…










viernes, 27 de noviembre de 2020

Falsas batallas contra artificiales gigantes… (25 Noviembre 2020)

Te conformas con el vaivén de los días transcurridos, uno a uno, siempre los mismos días, nunca otros días… Participas cada semana en juegos de azar, aún sabiendo que en un mayor porcentaje, es más posible que te caiga un rayo a que te toque la lotería.
Estás a favor de las ayudas humanitarias. Tú escribes en Facebook,  sobre temas sociales, para concienciar a las almas del purgatorio. ¿De veras, crees que con esto ya cumples con tu deber ciudadano? Ah¡¡¡ ¿Que también tienes dos blogs de fotografía de calle y relatos almáticos…y además otra página sobre cine, música, literatura y arte en general…? Te acuerdas que una vez escribiste:
“Nos salpican las lágrimas de sangre
de las rimas del hambre.
Contentos con recitar un verso,
no da alimentos al que en la pobreza
se ve inmerso…”
Admiras a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), pero tu ya te sientes muy mayor (ya se que te dirán que nunca se es demasiado mayor) para unirte a alguna de estas causas y entidades.
Te contentas con que tu familia y amistades estén bien.
Claro que habría que atender a los desafortunados más cercanos, y del mismo modo  a los refugiados que llegan huyendo de países en Guerra, muerte y miseria. ¿Pero tu solo, qué puedes hacer? Ya expones por internet tus quejas contra el fracaso del sistema y las sociedades hostiles.
Las redes sociales van llenas de injurias y críticas. Tú especulas que es una manera de mantenernos a raya para que no salgamos a manifestarnos por las calles de las metrópolis. Crees que nos dejan desahogar con los gritos tecnológicos y tras ello, cansados de luchar frente a nosotros mismos, en falsas batallas contra artificiales gigantes, con las pantallas y teclados, rebajamos la ira y dormimos satisfechos de haber defendido on line a nuestro país…para el mundo mundial.






miércoles, 7 de octubre de 2020

¿Existe el sentido de la vida?... (27 septiembre 2020)

Hace algunos años, conocí a Demócrito. Era un tipo encantador, alegre e inteligente. Me confesó que no vivía aquí en la tierra, solo estaba de paso, visitando a unos familiares ya mayores.
Me explicó que Paxsiedra era un planeta desconocido, allí no existían géneros ni razas…todos eran personas. Las bases consolidadas: la educación, la justicia, el conocimiento y el cuidado a la población y a su entorno ambiental.
Trabajaban para el bien común, relegaron cualquier argumento que pudiera incitar a la violencia como la ambición, la sexualidad, las leyes, las religiones… Simple y llanamente se trataba de obrar correctamente y en libertad, así se creó un valle sin lágrimas, sin enfermedades ni muerte. Paxsiedra era un lugar al que llegar para pasar una temporada de crecimiento emocional. Como unas largas y sanas vacaciones. Recuerdo que Demócrito comentó que no había muros, no había fronteras, banderas ni políticas destructivas… En Paxsiedra, todas las personas remaban en la misma dirección y los vientos les eran favorables. Le pregunté si no se cansaban de tanta humanidad y respondió con un no rotundo.
¿Porqué íbamos a cansarnos de estar bien…? Lo que verdaderamente agota es ver a la gente sufrir, combatir, destruir, exterminar… Aquí nos respetamos, nacemos para vivir en colectividad y ya que llegamos, por tanto vivamos en paz y en armonía, disfrutando de la naturaleza. Y al cabo de los tiempos, damos paso a las siguientes generaciones y nosotros nos retiramos a descansar…Todo es muy fácil y ameno en Paxsiedra.
Evidentemente cuando Demócrito marchó, me dio por rumiar su reflexión y al punto le di la razón, lo más natural era dar vida y ayudar a vivirla…
Pero claro, entonces sonaron las campanadas de la Ermita de los sueños y me levanté recordando que me hallaba en el año 1939, en una trinchera, encubierto en el fango, en medio de una cruenta guerra civil...







lunes, 13 de julio de 2020

“No creo que la muerte cambiara demasiado mi vida” (Agosto 2018)

Federico recorrió aquellos tiempos, los que ni tú ni yo recordamos. Él volaba bajo las húmedas tierras, sorteando raíces milenarias, mientras dábamos giros a nuestras lagunas reales, entre sueño, esperpento y fantasía…Federico, conoce lo que los años nos esconden…no vivimos lo que no ha sucedido, solo son oasis en la mente, espejismos surrealistas en el pensamiento. Lavados cerebrales.
Somos “máquinas incivilizadas”, en esta época, no tiene cabida el transitar sobre líricas… los caminos paralelos del romanticismo desaparecieron por asfaltos de evolución…tráficos superpoblados, accidentados y violentos.
Federico, se agarra con fuerza a la rama de olivo… Los únicos andurriales que nos quedan, son las hermosas letras que argumentan edenes y elecciones libres. Nos conceden escenarios en los que hay que pagar tu propia existencia por adelantado…ramificaciones de quimeras, cortinas de humo para crear la “sinvida”. Polvos en la bebida, drogas de diseño para errar sin billete…solo de ida, por favor…quédese con la vuelta.

Federico, me contó antes de ser ejecutado, que “la muerte no cambiaría demasiado su vida” tras lo cual recibió cinco proyectiles en el corazón y como no expiraba, un “tiro de gracia” en la sien…Murió sonriendo y con un guiño extraño en un ojo…en la solapa una flor roja, sin espinas…Creo que resucitó al tercer día…






miércoles, 17 de junio de 2020

Lenguas desbocadas… (Marzo 2020)


Como puede ser que toda la tierra esté afectada por un virus…?

No lo concibo. ¿Tanto cuesta contrastar una noticia…?

No seáis gaznápiros por favor…

El miedo y la falsedad son venenos letales. De la misma manera, la estupidez.

Plantéate explayar tu mente de modo benéfico en lo posible…no me ametralles constantemente con “aventis”que no son verídicos.

En la televisión, tan solo veo cine y algún reportaje si me interesa. En la radio, música a mi gusto y ciertos debates sociales…

Pánico? Todo recto y a la derecha y cuando llegues a la señalización de peligro, en la cual se lee: necios, puedes escoger por desazonar o, por dar ánimos y mensajes de afecto a los abuelos y gentes más precisados que tú…

Dales valor, dales coraje. Sirve paz, no guerra.

Información la justa y necesaria y no dejes que el monotema se convierta en un bombardeo viral que cree patologías y delirios a los ya paranoicos ciudadanos…






lunes, 1 de junio de 2020

El CUARTO MUNDO, pobreza extrema… ¿Irreversible…?

…A este lado del río, el frío, la enfermedad, la pobreza y el hambre conviven en la orilla de unas aguas extenuadas de trasegar los efugios fecales y toxinas orgánicas de la “civilización”…Las chimeneas expulsan humaredas eternamente ennegrecidas y los tubos de escape de los autos locos, zigzaguean, escupiendo enloquecidos su contaminación ambiental.
Si transitas por las calles macilentas de los barrios de la ciudad, verás a proscritos enmascarados, los descubrirás, enguantados a dos metros de la mortecina realidad, y mientras tarareas una canción bohemia de la época, te cruzarás con los abanderados de aquella guerra donde no se halló nada más que todo lo que se perdió, se perdió absolutamente todo… los chiquillos todavía corretean a estas horas de la atardecida jornada, rostros manchados por el polvo y los sollozos de la necesidad, los perros famélicos escudriñan entre la basura humana…a este lado del río merodea la putrefacción. Una barcaza se aleja con los cuerpos fenecidos en la mañana de hoy. Dos músicos tocan sus violines y las madres y abuelas imploran perdones, tapándose las bocas desdentadas con manos huesudas, temblorosas de emoción y resignación…