Hace tiempo, en la remota ciudad de Wirani, había un rey sabio y poderoso que regía a sus súbditos. Era temido por su poder y querido por su sabiduría.
La ciudad tenía en la plaza principal un pozo de agua fresca y pura, de la cual bebían todos sus habitantes, incluyendo el rey y los cortesanos, ya que era el único pozo que tenían.
Una noche, mientras la ciudad dormía en paz,
apareció una bruja y echó en el pozo siete gotas de una extraña pócima, y dijo:
“A partir de ahora cualquiera que beba de esta agua se volverá loco”
Cuando llegó la mañana, todos los súbditos del
rey, a excepción de éste y sus cortesanos, enloquecieron, tal como dijo la
bruja.
Y durante ese día, lo mismo en las callejuelas que
en los mercados y plazas, las gentes no paraban de hablar: “El rey está loco,
el Gran Chambelán y él han perdido la razón. No debemos consentir que nos
gobierne un rey loco. Debemos destronarlo.”
Esa noche, el rey ordenó que llenasen una gran
copa de oro con agua del pozo, y cuando se la llevaron bebió una parte y dio el
resto a su gran Chambelán para que lo bebiera.
Y al siguiente día, en la remota ciudad de Wirani,
hubo gran regocijo en las gentes, pues el rey y el gran Chambelán habían
recuperado la razón.
Gibrán Jalil Gibrán (Khalil Gibrán)
“El inmortal profeta del Líbano” Poeta árabe
-Obra extraida del libro “El loco” (1918)










