lunes, 6 de febrero de 2017
viernes, 27 de enero de 2017
OJOTRISTE
Lluvia que abates incierta desde paisaje
imperecedero...desconocido por tantos. Te miro con asombro, originas conmoción
de libertad, de huida…de vagar sin equipaje. En tu gemido no concurren los
ingredientes prosaicos de este universo áspero. No pienso más que en la
colindante distancia ansiada por mi alma, tú te unes a la perspectiva y
advierto que cada instante me voy arrimando más a ti. En la urbe me gusta
contemplarte mientras la pobre lumbre se
resguarda con vampiros de tela…el suelo queda brillante y vaporoso por el
respirar y los tubos de escape de los vehículos. Los neones te reflejan, los
fanales te manifiestan y la oscuridad de las sombras de la mañana te delata.
Eres solitaria en el camino…seré tu compañero, gritas que me aleje contigo, que
examine anónimos rumbos…que me disipe para toparme, favoreces la
inspiración…creativa, eres morriña, remembranza de tantos días y tantas noches
transitadas, confidente y apegada…te recreo tras los cristales de la guagua,
llorando sentada en un tronco arcaico…no consigo relegar los pasos venideros,
la música campesina, tu olor, das la vida por la Natura…veo crecer a mi hija en
el jardín como un arbolito más, ojotriste, ojomelancólico chapoteas los charcos
en el barrio, en las aldeas, las montañas, las calles estrechitas y las grandes
avenidas, los bancos de piedras preciosas de la aurora y los guijarros del
ocaso…aterrizas en los cielos y en las tumbas veneradas con flores
plastificadas…siempre te conmemoraré allá en lo alto del campanario, junto al
heno de los pajares, la veleta y el reloj inmóvil de la torre.
Noviembre
de 2002
lunes, 16 de enero de 2017
En Las Ramblas de Barcelona
Había quedado con mi suerte en el Zurich, pero ésta no se presentó, así
que me acerqué a ver la actuación de soledad y no encontré localidades. Aquí el
silencio fragmentó sus notas y se alejó en dirección opuesta
Bebí en la fuente de Canaletas, frente al eterno
bar Nuria, donde un transistor dejaba oír “victima del silencio” del grupo
Burning - qué casualidad más fatídica pensé.
Bajé zigzagueando por las ramblas como animal
acorralado, huyendo de la manada aglutinada. Las estatuas grotescas y humanas,
me saludaban sonrientes.
Nativos y turistas festejaban alborotados, algún
triunfo deportivo.
Cual torre de babel, ¿Cuántas lenguas taconeaban
mis sienes? La jauría aullaba acribillando el pánico, convertido en masa
verbal. Encrucijada para mi entendimiento.
Necesitaba
perspectiva…con el espíritu hecho de tripas, seguí pasaje…la oscuridad de la
noche se había encendido. La lluvia caía y adolescentes vagabundos pedían unas
monedas y cigarrillos.
De los cristales de una librería de viejo,
brillaban las resplandecientes grafías, de luminosos títulos. Novelas de otros siglos que inmortales,
contemplaban el paso del tiempo con lastimoso pesar de no ser leídos.
En aquel
lugar se apiñaban los libros encuadernados de mi existencia…la cronología
ilustrada de mi vida. Las solapas y tintes del pasado.
Unos enormes ojos me miraban desde los quioscos de
aves. Búhos y lechuzas se mantenían “al
loro”.
Mis huellas se dirigían, a todos los ayeres, con
el aroma del tiempo marchito.
Yo tenía en la memoria, la última frase de la nota
del ahorcado… “con deseos de comenzar una
nueva era…”
Me indicó el retratista, riendo y plastificando sus obras para que no se mojaran.
Podía haber sido una noche hermosa.
A la altura del Liceu suena un disparo a la par que el trueno recarga en el cielo
borrascoso…una mujer se tapa el rostro ensangrentado, quizá se enojó el cliente
patibulario, que sentado en la acera llora en la confusión, mostrando su arma
caliente, todavía el dedo en el gatillo.
Los celos
enfermizos le jugaron una mala pasada. –rezarían las noticias del periódico al
día siguiente.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.
Cantaba un borrachín imitando al Gato Pérez.
En el café de la ópera decía Santiago Auserón por los altavoces: “…de noche se oyen voces que murmuran un nombre, donde solo hay
silencio. La vida en la frontera no espera.”
-Una poesía amigo…se la cambio por abrazos…y
galletas de coco.
Y el hombre de metal extendió sus alas
imaginando…otros vuelos más ligeros.
Woody al clarinete.
En el puerto, el gentío grita con empeño
bloqueando el suceso trágico: Un membrudo y alcoholizado marine blanco
americano, le está pateando la cabeza a un tipo cansado negro africano- lucha
de continentes- todos vitorean el triunfo del piloto naval…ya llegarán los
remordimientos al tiempo de las resacas.
En un portal infecto y maloliente un cuerpo tirado
en la losa, mordido por las ratas. Catorce horas con la muerte en los brazos.
-Señores coherencia y sentido común.
Agita la voz policial, acordonando la zona.
Nada que
hacer ya, sin familia y sin amigos un simple r.i.p en la tumba al raso.
Eché un
vistazo a las aguas de la dársena, pececillos entre alquitrán y despojos de almas
agónicas…”Hay cosas en la noche que es
mejor no ver”
- 21 Diciembre 2008-
martes, 10 de enero de 2017
Clemente…
Se halla
cohibido, en un piso chiquito, austero…A Jonás le sabe a pueblo el silencio,
las vigas de embero del techado, el rustico hogar de leña y su olor a cenizas,
la abuela en la esquina con su perpetuo vestido negro, pieles pigmentadas y trenzas
amarillentas recogidas bajo un sombrero de paja, sentada en su silla de cáñamo
y avellano, saluda a la mañana con agradecimiento.
Sincero, habita y deambula, Jonás, con óbito
pausado, agonizante, pintando cielos con alma ensangrentada. Lamenta su esencia cobarde y banal, suele sollozar
por los demás y se apiada de su indigencia interna ¿pero quién absuelve su
impureza? ¿Quién recoge sus equipajes secretos, sus oraciones misteriosas,
siniestras, en la estación de crucifixión? Disfrazado de sombra, su pensamiento
huye, solitario, mientras el gato níveo de la anciana madre (que sigue aún,
hoy, afirmada en su silla), lame las perspectivas…como silentes espinas.
Alguien escribió la existencia, con pluma de ave, en las paredes de su morada
de pergamino, maculado, con tinta beige de otra época.
Llueven noches, intuye lunas, sufre cada instante,
muere como tantos, jornada a jornada, siente la tristeza en los ojos de mirada
huidiza, observa la pena que invade la luz artificial del neón, reflejada en
las aceras. Es madrugada en el drug store…batidos de coco, helados y música de
clarinete, hamburguesas y cervezas, en la barra, aglomerada de gentes de paso.
Quizá mañana se acerque Jonás a contemplar los
desfiles del alba. El astro como faro de un carruaje, ilumina la ilusión y
deambula zigzagueante por los caminos, hacia otras tierras, distantes, tal vez
más fértiles y salvajes…tal vez.
11-11-2011
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