Aquel
sueño en que creían, en un lapsus, se convirtió en una cruel pesadilla. Una
putada del destino, brutal paliza al interior humano, toda una generación
desgarrada…hecha añicos.
Unos granjeros en el camino tiraban de un carro,
repleto de ropas, medias pintarrajeadas y otros cacharros…mientras, para espantar a los espíritus de la miseria y
la desidia, entonaban a coro una canción que hablaba de los tiempos que corrían
por esos días:
“…Medio
millón de botas arrastrándose por el infierno
Yo era el crío del tambor. Amigo, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?...”
Yo era el crío del tambor. Amigo, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?...”
La gente
perseguía un lugar donde asentarse, trabajo y dinero para sobrevivir…Hacían
tremendas colas para recibir ayuda del gobierno.
La
discriminación fue espoleada por los grupos nacionalistas de derecha.
Luego llegaría el personaje del bigote, que para
ganarse el pan, pintaba cuadros sin vida y a la sazón, explosionó La segunda
gran guerra mundial…

















