Matamos el hambre con nuestras letras, y saciamos la sed con la tinta en un devenir de pensamientos escritos para ser compartidos:
No dejo de pensar…en que debo de estar vivo...
No dejo de pensar…en que debo de estar vivo...
¿Y si muero...porque pienso?
Logramos pisar…la tierra que no veremos.
Libros mojados…de lluvias silentes de acero afilado.
Vieja escuela…nidos en los durmientes.
Las infancias…de pupitres salpicadas.
Tuve un pez que murió…no sé si por viejo o por sabio.
Bostecé…y sembré sueño.
Madrugo…así vivo más el día.
Transito por atajos…para llegar más tarde.
Crepita el fuego…el anciano ojea el libro.
Trasplanté árboles…para cavar mi tumba.
Lo que ayer leíste…lo escribí hoy.
Prefiero las caricias…al cigarrito (soy exfumador)
Llevo tantos años en soledad...que necesito estar sin mí.
Septiembre 2009
