domingo, 13 de febrero de 2011

Pinceladas del Alma errante

 De nuevo hoja lúcida, quedo aquí contigo…lejos de masivos ordenadores de pantallas reflectantes que coartan mi inspiración…musa lírica…en estos días de sequía, siento la vulnerabilidad de estar preso, sí, como en otra entidad que no es la mía y sin embargo debo seguir penado, pues el miedo congela mi quehacer…temor, pánico a volver a un terreno que jamás habité …pero que adivino palpando mi piel, advierto su brisa y distingo el sendero y la luz que me grita…una frecuencia en off me dictamina…observo en pasivo, vegetando entre dos trincheras…recibiendo todas las balas en soledad…camino por mi celda, doy giros en tres metros cuadrados y recorro más vía que cautivo en libertad. No he llegado y tampoco he salido… ¿Dónde me encuentro pluscuamperfecto? Remoto de ti y lógicamente, no en el mundo de ellos…soy un extraño, sin lengua, ni patria…soy impúber…hijo de experimento…soy tu otro, fuera de yo, sin mi…etéreo, grácil… impregnado de pueblos desnudos, bosques salvajes…pretéritos primigenios…cuerpo acariciado por interpretes de mentes en danza…y la música suena dulce, palo y piedra golpean sin composición temática. Razón de escribir?...por qué respirar si nada es esencial…necesario, significativo. Primordial? Y el equilibrio del Astro despellejando mis sienes, allá sentado, en el banco cardinal del camino. Días festivos, ocios de muchedumbre…al andurrial departen dos mexicanos ¡con qué ahínco! Siempre como brújula, su tierra, nomás cuate ¿se juzgarán extranjeros? ¿El origen de las fronteras? Qué afecta donde nací?...la moneda quema en las manos como fuego prendiendo en el animo, reflejos en tus ojos, sí, sí, aliado, indícame qué vas a forjar mañana…seguirás, retornarás? O acaso ya más experimentado, te tumbarás contemplativo y pernoctarás en las calles portuarias, tullidas, de duendes que se suicidaron al equinoccio y asumieron, su término de letrados de la autopista.
El arte se encuentra entre bastidores, no haré acto de presencia en el escenario de decepción donde el telón no tardaría en bajar como hoja de acero afilada.
Me rebelo ante un mundo destructivo que accidenta y lincha a sus creaciones... Justicia es una palabra legal, nomás.
El reflejo de ojeada inquieta, el padecimiento del ser postrado…la inquina de no ser interpretado coherentemente. Qué le prohíbe inhalar el goce del olvido antes de escuchar los pasos del recuerdo, acercándose como sabuesos adiestrados por asesinos mercenarios, exterminadores de razas evacuadas, a inexistentes campos de refugiados…donde se hallaba la infancia, ahora se posan los pájaros sobre las sombras de tierras lejanas, que viejos antepasados, verdugos colonizadores, sembraron ciento sesenta acres por cabeza…cortada.
La flor del Sol…desplomando sus pétalos…prendiendo la arena del desierto con la leña seca de la mañana…las brasas del fuego helado nocturno, que entierran el aire escurridizo y frío…la noche herida, muere por la mañana y la Aurora ensangrentada prorrumpe al amanecer…complacido y a la vez perdido, proveyendo fusilamientos de Albor y nube. A menudo dudo de la credibilidad de los sueños.
Un adiós triste se fugó en el vagón…dejando la última esperanza de encuentro en el andén y en el vuelo de un pañuelo…mojado por el llanto…ya se terminó la cartilla de racionamiento…


-Abril 2008-

domingo, 6 de febrero de 2011

LA LEYENDA DEL SUICIDA (ENTRE SOMBRAS DE LO REAL)

A Sócrates Expósito, la vida nunca le había dado un abrazo. Nacido de la tormenta, ésta sería su noche, su frente, su perfil…su acompañante. La triste composición de una partitura inacabada. Siendo apenas un niño, una hemorragia de lágrimas le creó una herida que sería eterna, ya por entonces empezó a odiar las cenizas de aquel maltrecho mundo a punto de hundirse. Pasaron algunos años, cansado de recibir tantas puñaladas, decidió una luminosa mañana, poner fin a su atormentada existencia. Con una cuerda escondida bajo el abrigo, marchó de casa, orgulloso, masticando la sonrisa del predestinado. Durante varios meses lo había estado planeando con detalle y precisión.
- Bien, se dijo, hoy es el gran día…vamos allá.
Comenzó a bajar los estrechos peldaños del viejo edificio tan apresuradamente que resbaló en el rellano encerado ¡qué susto! suerte que se sujetó a la barandilla,
- Casi me rompo una pierna, podían colocar un cartel de aviso.
Con el corazón cabalgando, olvidó el incidente y siguió adelante, caminando por las hermosas calles de su ciudad natal. Iba obsesionado, absorto en pensamientos, contento del día que había elegido, el cielo de azul intenso, flores en los jardines, un perro que se orinó en su zapato…
-¡Eh, oiga tenga cuidado hombre! su perrito acaba de estropear mi mejor calzado, a ver si vigila dónde hace sus necesidades el chucho.
El hombre, que llevaba gafas negras y un bastón blanco –encima snob, pensó Sócrates- le tendió la mano.
-Por favor, lo siento enormemente.
Y se fue con presteza. Cuando abrió la mano se encontró con un billete doblado.
- Qué me ha dado, si con esto puedo comprarme cuatro pares de zapatos.
Quiso devolverlo, pero le resultó imposible dar con él, el hombre invisible se había evaporado. Pasó por una tienda, entró y se compró unos mocasines que le sentaban muy bien, al levantarse para ir a pagar a la caja, la chica que le atendió le explicó que no debía nada,
-¿Cómo qué…?
- Hoy es la inauguración y a los cinco primeros clientes no les cobramos, enhorabuena señor. Gracias, adiós.
- Pero bueno…en fin, hasta luego.
Confuso, continuó el viaje hacia las afueras de la urbe, allí entre pinos y encinas esperaba “su árbol”, alto, grueso, majestuoso, una joya de la natura que daba confianza y seguridad. En una rama colgaría la horca y en el aire fresco de la noche, oscilaría su cuerpo, descansando el sufrimiento al amanecer junto a la sombra del tronco ceremonioso. Así despistado, con el cerebro balanceando aún, pasó un semáforo en rojo. Pitidos, frenazos, insultos, percibieron sus oídos castigados.
- ¡Desgraciado, Suicida!
- Dios, por un milagro no me atropellan, vaya racha.
 Siguió cabizbajo y taciturno hasta que algo rozó su brazo, una maceta de geranios se estrelló en la calzada, la sangre asomó en la piel, miró arriba y gritó al balcón. Un señor sexagenario bajó rápidamente y le hizo subir con toda clase de reverencias, disculpó su descuido y le limpió la herida. En una esquina de la casa había una niña bonita que le regaló su sonrisa.
Se dirigía a la periferia, a un frondoso abismo de vegetación aislado. Una densa niebla le cubrió, envolviendo sus sensaciones, creyó sin ser creyente que se encontraba ya en el cielo, pero no, olía demasiado mal para la eternidad, un fuerte olor a quemado, la nube era humo, giró a su alrededor, de una de las muchas fábricas, las llamas asomaban por
los ventanales, el cielo convertido en infierno. Un muchacho adolescente se asfixiaba. Sócrates se acercó a toda prisa, trepó como un gato por los sobresalientes de la pared, llegó y saltó adentro, ató la soga a un armario macizo, el chico se le abrazó desfallecido y así, entrelazados, llegaron a tierra, sanos y salvos. Todo el vecindario les aguardaba, ya llegaban los bomberos, se sucedieron los flashes de los fotógrafos, las entrevistas de los periodistas, Sócrates se escabulló y huyó del bullicio con la cuerda un poco chamuscada bajo el abrigo. Quería llegar antes del anochecer a la cita. Sus pasos ahora cruzaban el anciano puerto, Las gaviotas pescaban y el horizonte…pronto se reuniría con él. El agua enfurecida chocaba contra el dique y las rocas salpicadas, esculpidas por una mano indómita. ¿Era un espejismo o alguien se agitaba en el agua? Fijó su mirada y descubrió sorprendido, el cuerpo de una mujer que se retorcía desesperadamente, ahogando gritos y sollozos. Él era mal nadador, sin embargo no dudó un instante en lanzarse al mar, sin pensar en nada más que en luchar contra las olas enloquecidas, vencidas éstas, alcanzó a la joven y agarrándola por la mandíbula, con mucha dificultad, apuró las fuerzas llegando a buen puerto. Le hizo la respiración boca a boca, La chica había tragado medio mediterráneo. Al cabo de un rato, con un ruedo de gente entre ellos, los pulmones fueron achicados y la respiración normal, volvió al curvilíneo cuerpo de la escultural sirena. Él no había podido apreciar su belleza hasta pasado el mal trago. Ella miró a Sócrates agradeciéndole su coraje. Los de la ambulancia la tendieron en la camilla y marcharon con las luces de urgencia. Ya era muy tarde, se apresuró, por fin divisó el bosque, quería hacer las cosas bien, con luz para poder trenzar el nudo del collar. Allí estaba frente a él, desafiante “su árbol”. Subió hasta la rama más gruesa, la rodeó cariñosamente con la cuerda, se colocó el colgante en el cuello, mientras la felicidad existía. Estando allá en lo alto, atisbó a dos maleantes quitando el bolso a una pobre anciana. Anudó la famosa cuerda, se quitó el lazo y saltó sobre los dos criminales, les golpeó con rabia, ahuyentándoles. Recuperó el bolso y se lo devolvió a su dueña, la señora se lo agradeció con un himno de aleluyas, y santiguándose dijo que rezaría por que tuviera larga vida. Quedose solo, pensando en todo lo que le estaba ocurriendo, de repente un puñetazo le trajo al mundo real. Los asaltadores no se habían ido muy lejos, pero no contaron con la fuerza de un suicida que deseaba terminar su obra. De dos manotazos y cuatro puntapiés, les dejó en el suelo, yacentes. Recogió la soga del árbol y les rodeó con ella, asegurándose de que estuvieran bien maniatados, les hizo recuperar el conocimiento y cansado de llantos e injurias, de sobornos y amenazas, les acompañó a la comisaría. Cuando salió de prestar declaración, la noche era más negra que su pena. De regreso a casa, se cruzó con una mujer de formas provocativas y cara angelical, ¿A quien le recordaba…? Ella le miró, penetrando en su interior y con los labios carnosos le saludó, claro…era la sirena del puerto; ella sonriente le abrazó, le sujetó del brazo y atrayéndole, le besó.
- Tú me has besado primero ¿no?, anda, vamos a tomar unas copas…
 Y juntos entraron en un local musical, la química hizo el resto y se vieron al día siguiente, y al otro, y al otro…

Conclusión, mensaje o moraleja: A veces la cuerda de horca destinada a la muerte, puede atarte a la vida.

Octubre 1998.

domingo, 30 de enero de 2011

PASTÍS DE BOHEMIA


Desde la onírica posada, “la lenta agonía del poeta en el infierno etílico”.Tiranión, el náufrago, ve como se aleja la ola que le trajo el equipaje hasta su playa existencial. Cruza los dedos y se retuerce de dolor -permítame que le aconseje la costa- había prescrito el doctor José Curado de Raíz, orientando posibles dudas a su paciente. Las palabras del especialista fueron directas y precisas, tal como él exigía: Una enfermedad pulmonar le minaba la vida por el corto atajo de unos meses. Y he aquí un billete de tren, la estación y el hombre en el último y silencioso andén que el destino le deparaba. Jeremías es un visionario que ha llegado a Barcelona para estudiar la cultura milenaria de la ciudad, sonríe…
Saturio, taciturno y abotargado, disfrutaba de aquellas montañas rocosas donde antaño habitaron los guanches en el interior de las cuevas todavía con espíritus de los primitivos isleños. Por el día, Desiderio paseaba acariciando las aguas de su retiro voluntario, las noches rezaban perfiles agrestes de conciertos, convirtiéndole en estilita espera de muerte en la roca litúrgica de queja y súplica, composición para solo de violonchelo. En las orillas se levantaba el pueblo de calles arenosas, bares de absenta y mezcal, huellas de eternidades y pasos de carruajes. Sal en la piel esmaltín del verde mediterráneo. Ubaldo sortea la brisa, esmerado en conocer el dobladillo anímico del azar de los moradores que poblaban tristezas, pescado y enajenadas formas grotescas de arte, compaginado con entusiasmo visceral de inteligente aprendizaje. Ah…cuántos ratos en la ermita sin santos, sin iconos…le bastaba la frescura de la sombra sobre la losa de pizarra. El cielo pintado con óleos y pasteles de gamas y tonalidades suaves del color que imaginaba sería la paz de una prisión alada, el beso tangible de la libertad. Y Ponciano se sienta para escribir esta historia, se encuentra preparado pese al pánico y la angustia del primer impacto, cuando de súbito se alteró y desesperó. No sabe si el tiempo ha desaparecido. Suenan campanas en tierra muerta, y Demesio aletargado en apacible ensoñación…qué más da si los mares de nubes son reales, si él u otros están en este rincón o quizá los siglos permanecen en calma, dormidos…en el quieto espacio de la fábula y el mito.
Releyendo el libro misterioso de invierno, mira el reloj de su abuelo que cuelga del bolsillo del chaleco de tergal, una fotografía de un adiós se refleja en la tapa con el movimiento de las manillas, tic, tac, tic, tac… ¡Clic!...se guarda la parada nostalgia en el sombrero de fieltro y una lágrima de cuarteto lírico en el pañuelo, mientras recogen flores las dos muchachas, niñeras de su infancia ensortijada en pamelas de paja, dulce brebaje, embriagador masaje.
Aitor sube los peldaños del cansancio, mojado de lluvias resguardadas en el cobertizo de los recuerdos y tras deleitarse del “Bodegón del zapato viejo” de Joan Miró, se acuesta en la cama de la austera habitación con un solo armario y una pequeña mesa coja, un tapete quemado por un cigarrillo y una lamparilla siempre fundida.
Cierra los ojos, entona una plegaria india que habla del magno vacío y emprende un nublado viaje con su mágico amigo el genio conciliador y emotivo que le susurra al oído reposo, reposo…
Despertado por una música arrebatadora, se apresura a descubrir el motivo del festejo. Baja de tres en tres los escalones que le separan del café-teatro. Encima de la mesita de mármol, un periódico con las páginas desplegadas, junto a la taza humeante de aromáticas hiervas. Cinco balas y un cuarto de luna sobre el barniz del piano. Hoy la tertulia de “Catarsis” se halla amenizada por Adelis y Adis, unas chicas cubanas de grácil figura que bailan un son y una guaracha al compás de guitarra, palmas, congas y timbales. En la esquina, un boceto de Picasso, un cartel circense de Tolouse-Lautrec y una inmejorable imitación de Juan Gris en la pared. Aplausos y un cíngaro italiano da las gracias apoyado en un bastón recogiendo las monedas echadas en la chistera de la ilusión. “Quatre Gats” conversan sentados frente a sus vasos de inspirado alimento, hablan sobre el decaimiento del modernismo y del parecido del paseo de gracia barcelonés con los bulevares parisinos.
Reconoce a los contertulios porque todos son los mismos, no hay nadie, sólo él y él no está allí. Date cuenta de que has estado leyendo una hoja en blanco.


Marzo 2001

sábado, 22 de enero de 2011

...de la novela Imaginación Atrapada.



En el recreo de la tarde, Miquel y Nando, se dedicaban a investigar la vivienda de las hormigas, para ello agrandaron el pequeño agujero descubriendo un largo pasillo, recorriéndolo en canal con el dedo, les pareció interesante la construcción, a un lado y a otro, ocupadas habitaciones de grano y migas de pan, cuando terminaba el pasillo otro agujero llevaba hasta el sótano.
-Mira qué curioso, seguro que ahí duermen, juegan y comen.
-Lo recogen en verano para todo el invierno, ¡qué inteligentes!
Dejaron de martirizar el hormiguero, sintiéndose culpables: estaban destrozando un hogar, les asaltó el remordimiento. A ellos, los adultos les destrozaron el suyo. Miquel lloró al recordar las ruinas, el fuego, las mujeres y niños medio desnudos en las calles…Nando le miró a los ojos:
-Fue muy triste.
-Por qué tienen que existir las guerras, por qué matan los hombres, ¿Por qué?
Se abrazaron y lloraron.
-Nando, no nos han dejado ser niños, nos han enseñado demasiado pronto. Yo no quiero crecer, no deseo parecerme a ellos, tú eres mi mejor amigo y esta vez nadie nos separará.

viernes, 14 de enero de 2011

El faro trashumante (…de brunas encendido)

Allá donde la leyenda no se recuerda, nace la solitaria postal que envió Jenofonte, en la primavera de un año, día y mes, que no importan en la memoria de nadie. La existencia en el faro, sería una vida tan solo para él y sus adentros,  rodeada de rocas agrestes que las aguas saladas, embestían con fuerza endemoniada, esculturando figuras mitológicas, seres y bestias que representaban un pasado en el tiempo, y que residían en sus sueños, en las noches templadas, acompasando cadenciosamente, liturgias agonizantes, que perecían en las arenas de la playa…en aquella orilla, donde al llegar, sepultó las nostalgias, dolor y pánicos.  Los rayos del sol, disparaban a la sinrazón, que iba cobrando dorada cautela. Mundos misteriosos cruzaban el horizonte. Tatuados viajes exóticos, traían olores de inciensos y sándalos, garfios y patas de palo…almas de marineros hundidas en las profundidades. Navegaban navíos sin pesca, se adivinaban el hastío y el hambre,  el brillo de las espadas y el filo de la navaja en garganta amotinada y el holograma pretérito se lo engullía el remolino, cuando llegaban las tempestades…En este territorio salvaje, vislumbraba el hombre (Jenofonte), el equilibrio de sus cuatro puntos cardinales. Y la historia que llegaría a continuación, solo le pertenecía  a él, por herencia y voluntad propias, así que, deberíamos respetar su pensamiento, y  poner en este preciso espacio, un punto final.
-9 de Enero 2011-

viernes, 7 de enero de 2011

El Beso del Hotel De Ville.


Robert Doisneau (Gentilly, cerca de París, 14 de Abril de 1912- París, 1 de Abril de1994). Fotógrafo Francés.
La foto se publicó en la portada de la revista life en 1950.
A Doisneau se le llamaba “El pescador de imágenes” espontáneas, sin embargo esta foto tuvo su “pequeña leyenda”: siempre se creyó que había sido tomada al azar, furtivamente…años más tarde varias parejas alegaron ser los protagonistas de la famosa foto, en 1992 un matrimonio le demanda. A Doisneau para defenderse en el juicio, no le queda otra elección que confesar lo que hubiera preferido velar: que la pareja de la foto eran actores contratados para posar. El Fotógrafo presentó como prueba la serie completa de fotos tomadas. en distintos puntos de la ciudad con la misma pareja.
Bien, el atractivo del beso se esfumó. Pero Robert Doisneau sigue siendo, el gran artista captador de vivencias cotidianas en las calles de París, que retrató como nadie la Resistencia, La Guerra y Posguerra y su entorno más cercano y mundano.

jueves, 30 de diciembre de 2010

EL CHICO DEL PISO DE ARRIBA... Os desea ¡Un buen estreno de año 2011!

Me lo encontré por la mañana en el rellano de la escalera de casa, oí sus pasos mientras cerraba la puerta con llave. Alguien, a mi espalda, me saludó. Yo, como señal de cortesía, le devolví el “buenos días” sin prestar demasiada atención, hasta que me giré y lo vi, miré aquello y me impresionó. Sin embargo, pude disimular mi repugnancia: su cuerpo no medía más de medio metro, me recordó a los seres diminutos y monstruosos de las películas de terror. Su cara estaba completamente desfigurada, no sabría decir si lo tenía
todo en su sitio o si le faltaba algo. Tenía la cabeza rapada por partes, como si se arrancara el pelo a mechones. Por suerte tuve fuerzas para contener el asco que me dio, pero estoy seguro de que él se  enteró de todo lo que en esos momentos me pasaba por la mente y por el estomago.
-Hola, vives aquí, ¿no? Yo estoy con mi madre en el piso de arriba, justo
      encima del tuyo.
Me sonrió, y me pareció extraño que un ser así pudiera tener todavía sentido del humor. Moví los labios avergonzado:
-¿Tú eres el nuevo…? Bueno, ya nos veremos, es que voy a llegar tarde al colegio, de hecho ya no llego a tiempo.
Hice un gesto de encogimiento de hombros.
-Tendré que correr…
-De acuerdo, como prefieras, supongo que querrás ir solo, es que ¿sabes? llevo aquí un rato esperándote, yo también voy a tu instituto y pensé…si no te importa, claro, que podríamos ir juntos, a no ser que te moleste
mi compañía o que te vean conmigo.
Se miró su corta figura. Poco podía ver, pensé.
-No, no, qué tontería…vamos, pero démonos prisa.
 Mentí, ¿y qué otra cosa podía hacer?
-Gracias Jorge…es así como te llamas, ¿Verdad?
-Sí, Jorge Santos ¿Y tú?
-Yo…eeehh, mira ya está aquí el ascensor.
Bajamos sin hablar, un poco incómodos (al menos yo).
Anduvimos por las calles de Barcelona. Mi vecino me contó historias muy interesantes y me hizo reír con sus ideas que fluían inteligentemente, con rapidez y gracia. Sus ocurrencias casi me hicieron olvidar el apuro
que daba ir a su lado, pensaba acalorado qué dirían mis compañeros, cuando me vieran con un tullido enano lleno de muñones. Llegamos y nos despedimos, dijo que iba a otra clase. Me alegré. Luego volvió todo a la normalidad, igual que todas las mañanas.
Nadie me comentó nada, supongo que no me vieron, mejor. Todo siguió con el mismo monótono aburrimiento cotidiano, salvo que mi mente no estuvoallí en todo el día. Abstraído, pensaba en el nuevo muchacho, qué rara sensación, me causaba malestar, pero por otro lado sentía una necesidad de verle
que aumentaba a cada minuto que pasaba. Me preguntaba cómo podía vivir con tanta energía un engendro tan horroroso. En un descanso intenté indagar sobre el chico nuevo. Nadie supo decirme, ni siquiera estaban enterados de que hubiera llegado. Esto me confundió más, pues a esas horas tendría que estar hablando
de él, todo el instituto.
Esa noche soñé con mi vecino de arriba. Su madre era como él, como un duende tras una dura guerra perdida. Me invitaron a comer, y a medida que hablábamos, me daba cuenta de que la batalla la habían ganado, pues si no fuera por el físico, eran personajes maravillosos convirtiéndose en hermosas hadas, espíritus de los genios de la tierra.
 La mujer trajo y puso sobre la mesa un plato lleno de cucarachas y otros asquerosos bichos, él los comía mientras reía a carcajadas. La madre también reía a gusto. Después, trajo otro plato cubierto y al destaparlo se pudo ver el contenido: mi cabeza asomaba humeante, adornada con perejil y rellena de sensaciones de
ridículo y burla, todo se podía ver claramente, igual que en las bolas mágicas de las gitanas. La cabeza miraba suplicante y las cucarachas entraban por la boca y los oídos, devoraban la carne. Ellos dos me miraban y decían:
-¿Cómo te sientes ahora?, ya sabes, ya conoces lo que es la desgracia, el sentirse comido. Ahora aprende a resignarte. Yo lloraba y rogaba que me sacaran de allí y entonces el chico se acercó y me hizo volver a la realidad, mientras una lágrima recorría su supuesta mejilla.
Desperté empapado en sudor, temblando de frío. Era temprano, me levanté y dejé caer una ducha con el agua congelada sobre mi castigado cuerpo (¿por qué habré dicho lo de castigado?). El solo pensamiento del chico del piso de arriba me perturbaba, me aturdía y a la vez me tenía perdidamente obsesionado, como
poseído, me mortificaba. No sabía qué me ocurría y ese estado me inquietaba.
Con estos pensamientos ni siquiera me había dado cuenta del tiempo que llevaba bajo el chorro de agua. De pronto desperté y pegué un salto hacia la toalla. Había agarrado mucho frío y tiritaba, me froté con la toalla y me vestí a toda prisa. Seguía siendo muy temprano, pero temía que él no me esperara y necesitaba verle.
Madre me preparaba el desayuno. De la manera en que me miró, seguro que dedujo algo de lo que me estaba ocurriendo. Cuando preguntó me apresuré a negar con la cabeza.
-No pasa nada, mamá, no te preocupes.
Ya sé que no se lo creyó, pero tampoco podía contárselo. Aunque hubiera querido, ¿Qué le iba a contar? Le di un beso agradeciendo que no me hiciera preguntas.
-Adiós mamá, hoy llegaré pronto…te lo prometo.
La pobre mujer vino detrás de mí, trayendo los libros y el bocadillo. De nuevo gracias, adiós, ¿Qué te pasa?; nada, nada, adiós, cuídate hijo tienes mala cara.
-Sí, mamá, adiós.
Cerré la puerta de un golpe, me había empezado a agobiar con tanta ceremonia.
Bajé por las escaleras y allí en el portal me senté a esperar. Soplaba el viento, me subí el cuello de la cazadora, podía estar diez minutos más aguantando las inclemencias del tiempo. Cuando ya me iba, se abrió la puerta
-Hola Jorge, perdona que me haya retrasado. Mi madre no se encontraba muy bien.
Me contagiaba su alegría enigmática. Su mirada era triste, amarga, pero llena de comprensión. Estando a su lado, el jorobado de Notre-Dame parecía yo, me sentía bien, orgulloso de ser su amigo. ¿Me estaba volviendo loco? Creí por un momento que todo, incluso mi vida, dependía de él.
-Vamos, llegaremos tarde…
-Si, si, claro, vamos.
Desplegó el paraguas y yo lo aguanté mientras anduvimos por la misma calle.
Llegamos ante el edificio negro de posguerra, subimos las escaleras y, ya resguardados, me dijo que se iba. Le pregunté a dónde y por qué, y no quiso o no supo decírmelo.
-Ya no hace falta, ahora nos hemos conocido.
De pronto, toda la lluvia me cayó encima. ¿Qué habría querido decir?
Se lo preguntaría después.
Como el anterior, pasé el día en otro mundo, ensimismado, pensando en el chico cuyo nombre ni siquiera sabía. Pensé de qué manera me había cautivado su simple presencia. Pocas palabras y creía conocerlo bastante bien, solo una incógnita me preocupaba. Di un pretexto al profesor para poder salir antes, tenía la esperanza de encontrarle, pero no fue así, por lo que me fui solo a casa.
Dormí otro extraño sueño. El y yo corríamos contentos por el campo, el sol siempre se apoyaba en la sombra de uno, así que cuando uno brillaba, el otro se apagaba, éramos hermanos, la luz y la oscuridad nos delataban. Yo era un enano y un gigante y madre nos llamaba, y era la voz de madre.
No pude llegar al final, desperté sobresaltado, salté como un resorte de la cama, con la última duda abrochándome los cordones de los zapatos.
Subí los pocos escalones que separaban los dos pisos. Allí estaba, frente a la puerta, sin importarme el ruido llamé al timbre con insistencia, hasta que oí unos pasos que se acercaban y una voz que preguntaba. Le dije que era el vecino de abajo. La puerta se abrió y un abuelo de pelo canoso asomó la cabeza.
-¿Qué te pasa chico?
-¿Dónde está él, el chico pequeño…? No sé su nombre.
-¿Te refieres al tullido?
-Sí, ése, llámele.
-Mira chaval, si me estás tomando el pelo se lo diré a tu madre. ¡Llamar a estas
horas para esto!
-Necesito hablarle, llámele por favor. Llámele…
-Te estás poniendo pesado. El enano vive abajo, justo debajo de mi piso.
-¿Qué dice?, si ahí vivo yo, no puede ser.
El viejo me cerró la puerta en las narices, quizá tenía razón.
Me quedé allí un buen rato, como un idiota. Caí como por un golpe.
Qué ciego había estado todo el tiempo, bajé corriendo y antes de entrar, me detuve, sonreí y miré mi cuerpo pequeño, por primera vez respeté ese físico de ciencia-ficción. Me sentí orgulloso de mi lucha para que todos
compartieran mi visión y no compadecieran la magia  de los gnomos, genios de la tierra habitada por los difíciles humanos.
                                                       
                                                               - Otoño de 1989-

sábado, 18 de diciembre de 2010

Mi Generación…

En mi generación, éramos pacíficos guerreros que guerreábamos por la paz…fuimos hippies, rockers, mods y punks y queríamos cambiar con flores, canciones y botellas rotas de ron, el mundo que nos parió… -Diciembre 2010-

jueves, 9 de diciembre de 2010

Masticando sueños de asfalto


Calle y portal, barrios  de ciénagas, soledades prenden de árboles muertos, se expanden por la avenida tragaluces, en las alcantarillas, el tiempo baja los peldaños de la escalera, anestesiada de presencia…tumba futura del pasado, adoquines y oscuridad, suburbio frío, habitación gélida. Los cómicos ya no son nómadas y las carretas ya no van por los caminos, las ferias apagan luces ¡Cuán sola la vida, qué desolado el paisaje! …Nace la edad de morir, despierto en el sueño, sentado en el abismo, tengo mis fríos…y suficientes noches…
El equipaje en el bolsillo del viento…zapatos agujereados y trasnochados dan pasos agonizantes… ¿Donde estarán las palabras que usé ayer? ¿En qué memoria fracasé…?
El mendigo recoge su carrito, galletas de coco, cartones y mantas deshilachadas y busca la siguiente esquina, para su eterna lectura de poesía existencial…
-Diciembre 2010-

jueves, 2 de diciembre de 2010

Una peli, un escrito, una foto, una pintura y una pieza de música...

 
Taxi Driver
"En cada calle hay un desconocido
que sueña con ser alguien.
Éste es un hombre solitario, olvidado,
que busca desesperadamente,
probar que existe".
El diario de un superviviente de la Guerra de Vietnam, un hombre destrozado anímicamente, que ha perdido el sueño... desintegrado de la sociedad Americana, trata de acabar con la miseria y explotación de una niña- prostituta… quizá el último impulso, para salvarse de la contaminación desesperante como ser humano.
Dirigida en 1976 por Martín Scorsese y escrita por Paul Schrader. Protagonistas: Robert De Niro, Jodie Foster, Harvey Keitel, Cybill Shepherd. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Michael Chapman

¡Oh, Bruja de Cabellos Rojizos!

...La mayoría de los hombres y las mujeres asumen esos treinta años (de los 35 a los 65) como una gradual retirada de la vida, una retirada primero de un frente muy heterogéneo- esa mirada de entretenimientos y curiosidades de la juventud- hacia una línea de defensa menos diversa, en la que recortamos nuestras ambiciones a una ambición, nuestras recreaciones a una recreación, nuestros amigos a unos pocos a los cuales les resultamos anestésicos; y finalmente terminamos en una solitaria, desolada y endeble fortaleza donde los proyectiles a veces silban abominablemente y a veces sólo se escuchan a medias, mientras a ratos asustados, a ratos cansados, esperamos la muerte.

 Extraído del libro "Cuentos de la Era del Jazz" de F. Scott Fitzgerald.

Henri Cartier-Bressón

Henri Cartier-Bressón (22 de Agosto 1908- 2 de Agosto 2004)
Fotógrafo Francés.
Para muchos el padre del fotorreportaje. Primer periodista occidental que pudo visitar la unión soviética tras la muerte de Stalin. Uno de sus biógrafos lo llamaría “El ojo del Siglo” puesto que predicó la idea de atrapar el instante decisivo “Imágenes a hurtadillas”. Junto a Robert Capa y otros fundó la agencia Mágnum.

  
 El Bodegón del Zapato Viejo

  Joan Miró i Ferrà (Barcelona, 20 de abril de 1893 — Palma de Mallorca, 25 de diciembre de 1983) pintor, escultor, grabador y ceramista español.

Pintura Realista, inspirada por el hambre en la Guerra Civil Española e influenciado por la obra de su admirado Vincent Van Gogh "los zapatos de Labriego".



Nocturno para violín y piano de Chopin
Como no puedo poner videos...tendréis que buscar la pieza, si deseáis escuchar este mensaje entrañable de melancolía, y sensibilidad extremas…fue banda sonora (entre otras) de “El Pianista” de Roman Polański

sábado, 27 de noviembre de 2010

HISTORIA DE OTRO CAMINO

Hace muchos siglos que este viaje fue engendrado. Concebido por una desazón interior que mi memoria había procurado retener como uno más de esos filamentos venéreos que guardamos inanimados en la zona de la tripa del subconsciente. En aquel momento lo presentía demasiado fantasioso, pero, sabes?... no duelen los imposibles cuando los llevas a término y las ciudades con sus muros infranqueables, sus asustadas paredes olvidadas de metralla, los niños derritiéndose sobre el ardiente asfalto de calles barnizadas de alquitrán y jardines inyectados de hipodérmicos venenos... aún soplan cuatro gotas de viento del aguacero de anoche... Te digo que es delirante comprobar que la nada te afecta. Para qué esperar más medias horas, sin llaves, en el descansillo del portal ausente, mientras otra lágrima entrelazada salpica los adentros, cristalizándose misteriosamente... aislamiento. He conocido supuestamente la amalgama del precio por morar en la tierra de un "creador vengativo y sin escrúpulos"... indefinido entre paréntesis. ¿Vegetar y morir?, ¡no!, no, amigo acomodado y conformista, prefiero como decía Zapata (y se atribuye al "Che") morir de pie que vivir arrodillado. No hay nada más contundente que el filo de una navaja amolada en arenisca pupila, para autoconvencerte.
Estoy aquí, año 2001, recuperando la noción del tiempo... o alejándome. De nuevo en la carretera ¿te extraña, verdad?, claro, ni yo mismo puedo creerme con tantos miedos instituidos por nuestra hipócrita, patética y decadente sociedad. En pleno auge de progreso evolutivo y avance tecnológico -nada más incierto en cuanto a valores humanos-, voy recorriendo campos y poblados en vagones desiertos de ansiedad, otra vez la imperiosa necesidad de conocer gentes... una débil lucidez... ilusión, va recobrando entonación. Vivir el camino, dormir en el arroyo y despertar en coagulados amaneceres rociados de laureadas auroras y marcados horizontes lineales... esperanza.
En bus o a dedo, da igual, las prisas se han detenido. Te escribo desde un anguloso paraje con el sol a punto de largarse por las montañas, dejando luminosidades colgando de los árboles. Sentado en cristal de roca, bajo una cornisa de nidos, abandonada con la inmensidad por delante... a los cuatro vientos... releo una página de Cumbres borrascosas mientras Melville es tragado por una ballena blanca.
Recuerdo amigo mío, aquella distancia que transitamos hace ya más de veinte edades... (fiiiuuu!, se dice pronto )eh?, probablemente acariciados por los sueños de fragancias exóticas de sándalos, inciensos y aromas descuartizados de Oriente... aflora la nostalgia... añejas vías muertas de mañanas tempranas. Contemplaciones junto a fuegos... persiguiendo constelaciones, deseosos de evadir los egos siniestros, refrescando cansancios de días de cortas palabras... demasiadas guerras y ninguna paz. Rememoro las estaciones donde dormíamos y ¡cómo no!, la literatura tan absorbente, libros que ilustraron nuestra andadura. Citaría tantos títulos como piedras tirábamos a las botellas, ejercitando el hastío del calor de los tramos desérticos. Sí, dejamos atrás los convencionalismos y el ritual socioacadémico, huyendo de un obligado bautizo en el submundo. Hoy camino desnudo, el alma sensibilizada con mi pensamiento. Tengo un compañero que duerme en la sombra de mi pierna, es un perro callejero, sin raza, igual que yo ahora... sonrío con sarcasmo. He dado pasos de gigante sin dulcineas, después de tomar un combinado de psicóticos y pensar que cualquier idiota podría representar el papel de secundario en este anuncio de cereales que presiento forma la existencia. Me masturbé imaginando el crack bursátil y sus cotizaciones y eyaculé los futuros en las bocas andróginas, áridas de conocimiento, ordenadores por cabeza... engañados por los de siempre. Entendí que para un agnóstico hay creencias tan absurdas como enigmáticas. Marché harto de químicas y cómputos de cifras ilimitadas. ¡La naturaleza sigue aquí!, soy un tronco, una rama, una hierba... integración camaleónica. Sin puntos y aparte, si me fuera posible describir, pintarrajear con sensaciones la arácnida piel tejida de firmamentos licuados de este paisaje carmesí y los coléricos contrastes de las elevadas cimas que atrapan este pueblecito donde me encuentro, no hay más de quince almas, etéreas hospitalidades que me dan comida y techo en el derruido pajar de abundante trigo, entre los residuos de verdades increíbles.
Intentando dar un significado a la espiral del op art (arte óptico y abstractista), me pregunto si ha nacido el arte, tal vez Marcel Duchamp o Rrose Sélavy (su alter ego femenino, traducido, la vida es Eros) tras pincelar todos los movimientos de la época y crear el arte "ya hecho" o "disponible" (Ready-mades) y definiéndose como "pobre artista", se decidiera por el ajedrez porque obtuvo respuesta o por su condición de inquieto innovador individualista... no más pues, así se queda.
Cada mañana del mismo ayer, salgo con la noche entre las manos al encuentro de reflejos ahogados en mi río solitario... en lo más tremendista de la meditación... opaca intensidad del ser desgranado.
Tropiezo en la ruta con las fotografías del holandés Ed Van Der Elsken, con sus rostros masacrados, acordeonistas ciegos, charlo con los vagabundos que duermen tendidos en los suelos junto a la "seine grise" y me he introducido en los ambientes jazzísticos de la generación apaleada que no llegué a vivir. Ed fue divulgador de un tiempo en blanco y negro exteriorizando el interior de la humanidad que se vislumbra en movimiento, fuerza y obsesión por conseguirlo. Desgarrada y arrebatadoramente lo logra con la fascinación por la vida y sus moradores... cosmología gozosa, camino astral...
He conocido a un joven sacerdote que colgó los hábitos... "la verdad es, lo que es" -San Agustín-. El camino es una sabia escuela y el banquero que vive en una casa rodante me cuenta la misantropía de Luis II de Babiera, llamado el rey loco por ser asocial y ahogar entre sus extravagancias a su psiquiatra... quién somos para juzgar, quizá le estuviera haciendo chantaje emocional o le pidiera un favor, por aquella época no sé como tenían lo de la eutanasia... en fin, no quiero disgustar a los que creen que sufrir es un bien divino... escepticismo, no?
El otro día compartí alimento con niños jornaleros y madres prostitutas adolescentes, reinas africanas, muñecas clonadas con la mirada perdida y respuestas autómatas. No pude dejar de acordarme de las trescientas instantáneas de los éxodos de Salgado, con el magistral propósito de concienciar a los más favorecidos y afortunados en el semillero del azar con un producto que da fe, desnudando el aura de la supervivencia, denunciando un mundo mal construido, encarnizado y corrupto, enmarcándonos con los horrores de otras vidas que deben huir para sobrevivir. Son los sin tierra, los emigrantes ilegales, los desplazados. Salgado se pone en peligro para enseñarnos los campos de refugiados, los niños tristes que han perdido el núcleo de la familia. Agonías y dramas de las razas del Tercer Mundo... ver para creer.
Esopo, un tratante de arte, me habló del dadaísmo y el surrealismo de Max Ernst, de las confesiones de un rebelde de Sergej Aleksandrovic Esenin, me enseñó láminas de la etapa más espiritual de Kandinsky y de los exponentes del pop art (arte popular), Warhol y Lichtenstein.
Buhoviejo se hallaba sentado en su silla de cáñamo encontrada en el contenedor de la vida. Había saltado de muchos trenes en marcha, conducía un carro con cartones, mantas agujereadas y sueños desvanecidos bajo un cielo prieto de circunstancias adversas. Apretujando su cabellera gris, una gorra de cazador ecologista calada sobre la cara surcada de grietas como barro en el lago seco. Curtido por el aire, el sol, el frío... y el rencor. Me ofreció cinco días de senderismo y un par de botas untadas de lodo del sur. Contaba que huía de las crueles ciudades con brutales terrados infestados de parabólicas y antenas-cruces gamadas que interferían en las ignorancias receptoras de ondas expansivas, atrayendo información negativa de poderosas sectas destructivas hacia una posible diversidad mundializada y enriquecedora cultura mestizada... intercambio de energías. Dardo certero.
Andrómeda, era una gitana de Baracaldo poseedora de una potente voz rota. Viajaba uniéndose a bandas y orquestas haciendo bolos, imitaba asombrosamente bien a Aretha Franklin y Janis Joplin entre otras, pero nunca duró mucho tiempo en un grupo, quería volar como un espíritu libre y así andaba haciendo "botellas". Amigo, te diré que respiro mejor, fuera las obsesiones, que si la bolsa baja, la empresa quiebra... trabajo precario. La gente en la carretera es nómada, si no se llega a conocer demasiado, siempre queda el lado autentico del principio. El buscatesoros me dice: tienes que ahorrar para el futuro. Yo le respondo: toma... quédate tú el dinero y el futuro y dame a mí la libertad... sólo eso. Me levanté con la picadura del insecto. Mi pequeño compañero de cuatro patas me mira, creo que llora bajo la oscura brillantez del reflejo lunar. Gira la tierra y es difícil no caer en los abismos más primitivos. Sobre un fondo fauvista, Zappa y Stravinski dirigen una orquesta de erupciones volcánicas para desahogo de un agreste y salvaje valle de pasiones. Hablo con mi fiel compañero sin haberle puesto nombre, él no está marcado por los designios de otras mentes que gobiernan las nuestras... somos soldados de alguna mente extraña... o conocida por todos los temores de la sumisión. Huelo la fresca lluvia, la tierra mojada, los truenos, los relámpagos, aquel nubarrón que apunta con su cañón y dispara a bocajarro... esto es dios, joder sí.
Con mi sombrero de paja, mi bastón de avellano y mis sandalias remendadas de esparto y cáñamo, hallaré un pequeño indicio de razón, será suficiente para creer en la lógica de la locura, )con cuantas piedras se construyó este mundo? Espero no llegar pronto y aprender de los grifos, cíclopes o centauros... sigue, sigue amasando el pan y ofréceme de comer buen samaritano, pues he estado catorce horas recogiendo tu fruta... la historia de la existencia está emparentada a los grilletes enlazados de la esclavitud.
Las generaciones son como los autobuses que pasan, en cada parada baja una década insatisfecha. Bueno, voy escribiendo mi novela con las mismas palabras inventadas ya... no sé, quizá la destruya antes de que la leas para no inmiscuirme en tus telares cerebrales y perderte como amigo. Esto queda así. Da recuerdos y envíame señales de que siguen llegando olas a la playa,
Que esta perra vida sólo me ha enseñado a ladrar... y a esconder el rabo...

OCTUBRE DE 2001

viernes, 12 de noviembre de 2010

Y A K O V

Yakov solía comer todos los martes, poco más o menos, indisolublemente en el multirracial Je T’Aime, café modernista de hipotético choque sociocultural con titulo de ostentosa realeza, sí, Yakov era un arquetipo forzosamente mediático y coercitivo…fácil de relegar, de estrías grotescas y amanerado…escapado de la viñeta de un cómic macabro, designando vacante la plana ambarina del esbozo, evadiendo el esferográfico de los aciagos designios del guionista y proyectante, calculadores del diseño comercial sin entelequia…no, Yakov no estaba dispuesto a que expiraran su caricatura a un insustancial magazín de exposición.
Experimentaba un vino amontillado y un ardor en las mejillas…se deleitaba del escenario de ofrenda que la bienhechora existencia le confería. Se hallaba sentado en el anochecer de la barra del refectorio escuchando los Aventis que los sirvientes prodigaban entre risa y carcajada, mientras recogían efugios de una extensa y ruda jornada de labor. El ostracismo había trillado un anónimo personaje en su andurrial…Yakov le echó una ojeada con inusitada extrañeza ¿Qué hacía allí, aquel, inmediato a él? ¿El local subsistía tan saturado que no había opción de ubicarse en otro término? Claro que no. El envite era ajeno a inclinaciones, ya que se encontraban a solas a excepción de los camareros y de un músico que afinaba su saxofón. Conclusión, no correspondía inquietarse, mera y llanamente un señor vete-a-saber-la-causa se hallaba allí sin más doctrina que una indisposición, un equívoco…requería fuego o algo prestado ¿vendía flores? Talmente la soledad del antro le desbordaba… ¿querría hacerle una confesión, algo había acontecido y comparecía a facturar el mensaje?... ¿una virulenta crónica, un incidente…?. Yakov comenzó a sudar, deslizándose un pañuelo por la frente. No podía ser grave reparando en la impavidez de su semblante…el asunto es que no le resultaba del todo incógnito y sin embargo aquel no le había saludado ni presentado su apremio ¿despertó sin prestezas? ¿Estaría huyendo de alguien? ¿Era Yakov su coartada? ¡Solicitaba dialogo! ¿Pues porqué no exponía nada?... solo miraba con unos ojos penetrantes que no le deponían indiferencia… pero no le daban a entender. Cada vez estaba más seguro de que le conocía de alguna situación conjunta, ¿en el ascensor, en la empresa?…quizá fuera el portero de uno de los hoteles que frecuentaba, o se habían cruzado en el crucero del verano…AAAH…ensoñación… recordaba Idra, isla blanca de piedras perdidas y rocas golpeadas por olas mordidas y cavernas hendidas entre las notas de “Terra” del Bahiano Caetano Veloso, Idra, anclada en el egeo griego… Yakov revive en diferente cultura la misma escena caleidoscópica de emotividad y sensación de encuentro con la naturaleza de virgen elemento …marineros pintando en el mar calles estrechas de grises pinceladas… arrojaban el cebo y se asilaban en la contemplación de los agrestes acontecimientos.
Aquel, vestía elegantemente un traje negro de franela, camisa de tonos asalmonados, aderezada impecablemente con un chaleco a juego. Se le notaba satisfecho y holgado dentro de su prenda, cómodo, tradicional a esas ropas de selecta delineación. Con ello Yakov llegó a la ilustrada consumación de que el individuo residía afinadamente conveniente en su papel…innegable que era un conocido al que no recordaba…qué pésima memoria,¿un viejo amigo de la Universidad?, si, si, quedaba convencido de conocerlo, le tenía visto…¿pero donde?...simétricamente, Yakov principiaba a quedar harto, no se tenía que alarmar …qué más daba quien fuera, en su conversación le diría lo mal educado de su conducta y añadiría- aunque faltara a la verdad- que ese sitio ya estaba ocupado. Meditó largo y tendido y cuando por colofón decidió pasar a la acción, un financiero del establecimiento se le adelantó, acercándose con altivo porte y dirigiéndose hacia aquel hombre enigmático…Yakov suspiró conforme y aplacado con una sonrisa en los labios, justamente no tendría que brindar un espectáculo que por otra parte le resultaba del todo desagradable. Ahora le indicarían con buenas formas como era natural en una educación distinguida-y le constaba que el local era refinado de primerísima categoría y excelentes costumbres- si podía hacer el favor de levantarse y mudar de asiento, si pretendía permanecer en la estancia.
Así que llegó el anfitrión y le habló, apuntó algo que a Yakov dejó asombrado…helado…le hizo un gesto de reconocimiento mientras le preguntaba si todo había sido de su agrado, aquel asintió y le dio unos billetes, a la sazón se levantó, acto que a Yakov le ocasionó un intervalo de respiro ya que al punto quedó petrificado cuando el propietario le dio a aquel las buenas noches acompañándolo al portón giratorio de la salida, este hecho no hubiera significado decididamente nada si el nombre con que le despidiera no fuese el de Yakov Petrovich Goliadkin.
Mayo de 2003

Nota: Yakov Petrovich Goliadkin es el nombre del protagonista de la novela “El Doble” de F. Dostoiewski.

martes, 2 de noviembre de 2010

Cenizas a las cenizas

Aquella noche dormí mal, alguna pesadilla que no recordaba, había intranquilizado mi sueño.
Asqueado del cuartucho que era mi hogar, cuatro paredes y un colchón en el frío suelo, me apresuré a salir.
Caminé por las calles de una ciudad desconocida.
Paseé mi cuerpo por un hermoso parque frondoso de árboles y jardines blandos, con un lago de cisnes entrañable en el corazón.
Los niños, enfermos de mugre, jugaban en la arena.
Los ancianos, sentados en bancos, contaban historias que ocurrieron en otros mundos.
Las parejas escondían su deseo febril, y besaban la mejilla de la ilusión.
Me sentía extranjero entre la belleza, brillaba el sol de aquel día festivo, hasta que vi una sombra.
La única oscuridad bajo el Astro del mediodía.
Un hombre pasó por mi lado sin mirarme, absorto en sus pensamientos.
No pertenecía a ningún lugar, me di cuenta al instante.
Erguido y altivo, sus pasos invisibles resuenan, su herida no cesa de sangrar, más no se detiene.
La moneda rueda y yo corro tras ella.
Todo cambia ante su visión, la luz se oculta detrás de unas nubes negras que estallan…
Y cae la lluvia, y llega la noche.
Sigo pensando que esta figura no existe, el interrogante me obsesiona, me obliga a seguir la estela de su mágico y enigmático estigma.
No le veo el rostro, más sé que su mirada es abstracta, muy profunda.
Todo gira ante su aparición, los niños, los ancianos y las parejas, bestias famélicas que huyen de la piel. Y marchan al compás del alma que persigo.
Sin sentido, voy acercándome a él, el vértigo se apodera ebrio de excitación, inútil buscar la lucidez, caminamos ya por las últimas calles y entramos en el callejón sin salida.
El hombre se para, el imán me atrae.
Recordando el principio de mi pesadilla, cuando llego a su lado, busca en el bolsillo y mientras el rayo desgarra el cielo, clava su cuchillo en mi pecho repetidas veces…
Y se va perdiendo en la niebla.
Sé que no pertenece a esta tierra.

sábado, 23 de octubre de 2010

La Era Atómica

Es fiesta nacional y la feria abre sus puertas y atracciones entre nubes de humo de alquitrán de las fábricas petroleras…veo la sombra del hombre oscuro que acecha y convierte el día en negritud… doy pasos confusos por idéntico territorio que tantos pisaron… Grietas en la piel… manos que tiemblan,ostentosos criminales sin escrúpulos, venden manzanas de azúcar inyectadas de  aceite epidérmico…hay armas para todos los muñones… Pantallas gigantes proyectan tsunamis, inundaciones, guerras de 6 días o de 100 años,…proyectiles atómicos,  Respiraremos experimentos nucleares. visitaremos los países pobres, fotografiaremos a sus gentes tullidas y contaremos después de la cena como viven, creyendo convencidos de que en una semana estival somos capaces de conocer los milenios de tradición de un pueblo, traeremos souvenirs para colgar de las paredes, mezclados entre la porcelana y fotos de papi y mami, boomerangs que no volverán, se venden balas y granadas en el mercadillo de los Domingos…gran gimcama:  carreras de sacos sobre jardines de minas, cruzaremos alambradas de espino en campos de exterminio…jugaremos al escondite entre gases de la risa. A la gallinita ciega con niños camicaces. Churro, media manga, mangotero adivina lo que tengo en el puchero en días de guerra y hambre…bombas de achicar agua para los balseros, derrocharemos cacahuetes en el circo-fosa del fascismo nazi… bengalas petardos y cohetes…ráfagas de metralla en las olimpíadas mundiales. Ozono cedo a cambio de un poco de radiación…tienda de tóxicos…lanzallamas de NAPALM para apagar incendios en los bosques desforestados,  saltaremos a la comba en la necrópolis. Mi último correo fue algo triste refugiando datos en temores. Alineado entre camas de hospital y bares de carretera…letras breves, soledad y descalzo sobre arenas ardientes, quemando anhelos y ansias, espero prontito noticias tuyas que me relajen y den coraje…mientras tanto, no borro la realidad.
             Julio 2007

viernes, 15 de octubre de 2010

Fotografías en blanco y negro de vidas sin color (Años 50’s)

Calles de brumas y hombres nítidos con bombín, alejándose del tumulto de las gentes corrientes, solitarios aquellos y escurridizos en su desesperación. Una época, que murió suicidada en el muelle de cualquier sinónimo de suburbio. Figuras escondidas en las ventanas, tras la bandera americana. Chicos del oeste encendiendo su cigarrillo, en las aceras húmedas de madrugada. Mujeres prietas abrazando bebés pálidos. Razas asomadas a los cristales del bus, observando… ¿la libertad? Vehículos con las puertas abiertas y personajes que escapan ¿hacia donde van? Sombreros y sombras, pasajes claroscuros, músicos de Soul, Blues, Jazz, Beat Generation, Kerouac y Ginsberg en la carretera. Conductores poetas en sus autos viejos, hombres orquesta y familias comiendo y mirando las apacibles aguas, la barquita anclada en la orilla de la ilusión. Monedas en la mano, limosnas, ciudades y sociedades, bares, luces, mendigos  y caminantes en calles despellejadas.  Y es que realmente todos residimos en la esquina de cualquier ciudad, en análoga carestía interior…
-Octubre 2010-

viernes, 8 de octubre de 2010

El Blog...

En Agosto de 2009 tras estar un tiempo inactivo, decido publicar un blog, motivado por la necesidad de que mis fotografías y letras fueran vistas y leídas por un público amplio, beneficiándome del uso de Internet para llegar a diferentes países del mundo. El blog trata de fomentar y difundir todo tipo de temas relacionados con el arte como la pintura, música, cine, literatura, fotografía…aunque la siempre falta de tiempo… (”Vivimos una existencia sin tiempo”), me lleva a publicar mis trabajos y ocasionalmente presentar autores ya consagrados…El Blog me ha dado la oportunidad de leer y conocer otros espacios y comprender que cada cual tiene la ocasión de ver reflejados sus trabajos, “sus sueños”. Así existen miles de Blogs de todo tipo de temas muy interesantes y constructivos. En lo personal un blog te aporta el seguimiento de la gente que comenta tus obras. A veces se hacen amistades, encuentros en alguna ciudad, gentes que como tu, tienen sus inquietudes y filosofías y las comparten contigo. Es una manera de colaborar a la enseñanza, al aprendizaje de mestizajes culturales desde tu ordenador y da acción a personas, que quizá están inmovilizadas por alguna enfermedad en la soledad de  sus habitaciones de hospital…esto es un gran logro virtual y participativo para todo el que ame el conocimiento y desee realizar sus ilusiones interpretativas personales.  
Espero que lo disfrutéis y compartáis conmigo…Abrazos de lluvias gráficas e inspiración para todos/as

viernes, 1 de octubre de 2010

Recuerdos atesorados en mi norte (mentehumana)…

Seca el sudor de la frente con un retal de su piel, deja la azada hundida en la tierra, sustancial y fecunda, cual vela izada en isla desierta, esperando su salvación…mira hacia el resplandor del sol,  y ensombrece con la palma de la mano su ceguera transitoria…se sienta en el suelo, a la sombra del árbol y merienda sus entrañas, con las hormigas llevándose las migajas, bebe el caldo con trago ansioso, sed de versos enterrados en la bota de tinto… ensalada de hierbajos del huerto, con sabor a pólvora de la última jornada de embriaguez… No hay mejor conversación, que el ayuno de palabras. Piensa por un momento en las extensiones de campos de exterminio, las fosas y las cremaciones, en los fósforos fabricados con los huesos de los muertos.
-Aquel tipo estaba loco e hizo enloquecer al mundo…Esta cabeza mía  ¿Por qué tanto martirizarme? Aquello ya pasó…y los muertos, enterrados están…
Está a punto de ocultarse el astro, tras las enormes montañas, y los colores amarillean sobre la hierba y el trigo. Se coloca la gorra de  visera, respirando la naciente brisa fresca…siente la alegría de la tristeza…su aroma genial y confortable…medita mientras andan sus piernas.
-La guerra siempre te mata…nacemos con las manos ensangrentadas de otras batallas...
Se arropa con la cazadora canadiense y le alza el cuello…siente frío (no sabe muy bien qué tipo de viento helado le recorre la médula)
-Hoy ya terminé el trabajo, mañana será otro día duro…y largo.
Vuelve a casa… esas paredes y techos  que él mismo construyó hace unos cuantos años, con piedras y maderas sólidas,  para protegerse de la temporada de nieves,  de las lluvias,  los lobos, algún oso y también de los hombres, por supuesto, conocía muy bien la maldad de la raza, recordaba aquella frase: “el hombre es un lobo para el hombre”…Aunque llegaban muy pocos por estas altitudes, a veces se perdía por allí algún trampero o cazador de pieles, hacían noche y a la mañana siguiente seguían su camino…
No le gustaba la compañía de la gente, de hecho él había huido de la ciudad y de sus extrañas influencias…Aquí vivía en calma, con sus perros, fieles  compañeros…
-Ven Jazz, dame esa pata, déjame ver. Bien, ya está prácticamente curada…Encenderé el fuego, hoy va a hacer frío, ya lo noto… ¿Tú no, amigo peludo? ¡ ja,ja,ja!
Fortifica la leña sobre dos gruesos troncos y enciende con cerillas, unos periódicos, donde todavía se lee con grandes letras los titulares: ¡La Guerra Ha terminado…Viva la Paz!
Sonríe para sí, sabe que las batallas nunca terminan en el horror de la memoria
-Si destapáramos nuestro subconsciente, nos asombraríamos de descubrir todos los recuerdos atesorados allí y que ni siquiera conocemos…Quizá sea una forma de subterfugio para allanar la enajenación…
Una cena ligera y a la cama…eternamente revuelta de pesadillas…quizá algún día llegue a olvidar su guerra particular…
-Ese día, creeré de nuevo en el ser humano…
Tumbado en la litera, repasa unas páginas de un viejo libro de  Jack london. Pero tiene demasiado sueño. Apaga el fuego y la luz de la cabaña se desvanece…la noche es de una profunda oscuridad…las tinieblas proporcionan destellos de misteriosos presagios, aún no acontecidos…Acaricia y da las buenas noches a sus perros y cierra los ojos prontamente,  con el agotamiento corporal que los frutos de la cosecha, ya casi al final de su recolección, otorganépoca de labor y también de satisfacción, por  unos excelentes resultados…y el fusil, cargado, apoyado muy cerca de su brazo…A la espera de que el mundo se desarme.

-27 septiembre 2010-