sábado, 26 de mayo de 2018

“Viejos tiempos…requiescat in pace” (Mayo 2018)


Andaba despacito (antes de que saliera la dichosa canción) por las calles de la ciudad. Las piernas no le permitían las prisas y así tomó su camino con filosofía, y un bastón de avellano, hecho por él mismo, años atrás en el Pirineu Català de Lleida.

Cuando Dámaso llegaba al parque del barrio de la “larga vida”, se sentaba como cada mañana en el mismo banco de madera, pintado éste de color amarronado Kalua (licor de café hecho en México). Se hallaba la banqueta en un rincón para las edades olvidadas.
Algunas veces se encontraba con otros ancianos como él y charlaban con lengua seca y pausada, gesticulando con su artrosis y mirando con ojos legañosos, operados de cataratas. Platicaban de estos tiempos que no terminaban de entender…
Tanta tecnología y sin embargo, ¡Cuanta miseria y desigualdad social, cuanta hambre espiritual!
Seguimos preguntándonos nuestras propias respuestas…
¡Como muda la vida! Ya llegaron los futuros.
De la forma que mas disfrutaban los viejitos, era dialogando de sus días lejanos, ahora nostálgicos, melancólicos y desdibujados por la escasa retentiva. Agarrados al recuerdo como única tabla de salvación. Un impulso obligado a mentalizar pasados y antesdeayeres, antes de que la “nueva sociedad” que no disimulaba su despreocupación y abandono, no les diera el tiro de gracia.
Rememoraban las guerras, la mundial y la civil, repasaban anécdotas de la niñez y de la juventud. Las ejecuciones y muertes de amigos y familiares, las duras tareas del campo, las cosechas destrozadas por huracanes y granizadas. El alimento precario y una historia temperada, repleta de dificultades…Se emocionaban cuando mencionaban a los hijos y esposas… ¡Qué tiempos aquellos, compañeros…! Y pensaban en la lucha obrera contra el patrón y el capitalismo, dos caras de una misma moneda.
Con manos temblorosas, Dámaso, buscaba en los bolsillos de la chaqueta y orgulloso mostraba a sus vecinos de banco, unas fotografías de boda y nacimientos, siempre las mismas fotografías beige y un poco desenfocadas.
El Sol daba fuerte, se calaba la gorra (no le fuera a dar una insolación) que le regalaron en el siglo pasado. Miraba el reloj, herencia de su bisabuelo, que colgaba del chaleco por una cadena de plata. Y con apoyo de la también vieja, rama de avellano, se levantaba, encorvado y con los huesos quejumbrosos,  se despedía con un incierto adiós. Tal vez a la mañana siguiente, alguno de los presentes, o quizá él mismo no se presentara a la cita…Ya iban quedando pocos.
Dámaso, desandaba sus pasos, muy calmado, con el ardor del alma enferma, herida eterna que ya comenzaba a cicatrizarse…Incontables veces por el camino había querido morir…en este momento que percibía el fin próximo, se resistía a dejar sus bártulos a la intemperie emocional…























jueves, 17 de mayo de 2018

Hebras existenciales y tabaco prestao de la abuela… (Mayo 2018)

 Casas de madera colonialistas de la gran depresión de los años 30, niños, ancianos y mujeres andrajosos, esperando  en los porches, cruzando el día a latigazos…hombres volviendo al hogar sin trabajo con una orden judicial de desahucio, oliendo a vino barato y tabaco prestao en la taberna “trago amargo”, sede de los desamparados…
Justicia, es una palabra legal, no más…
En un marco, seis formas de subsistencia, de distintos personajes,  de diferentes clanes que observan la función por un mismo orificio en el portón del cuarto de la anarquía. Avenidas  de misteriosas huidas. Rebeldes en lucha, policía corrupta…cadillacs, carteles de soy un hombre y revoluciones raciales. Crueles represalias. Internamientos psiquiátricos, prisiones, niños fumando,  críos esnifando cola, uniformes, himnos y saludos militares. Autos viejos y procesiones de ataúdes hacia el cementerio de St Louis. Imágenes brutales de chavales negros en africa, cólera, paludismo, enfermedades infecciosas. Generación perdida. Favelas brasileñas, dictaduras y monzones…Haití y pobreza, madres portando cestos de ropa en la cabeza. Ciudades peligrosas.  Underground de nueva york, músicos, vagabundos, obreros latinos.
Mujeres paseando al perro, perdiéndose en la lluvia densa. Tazas de café y personajes con sombrero, son los años 50…paraguas de colores en una noche oscura, embriagueces y dormitar en la esquina. Enterrados bajo los escombros de la miseria y las bombas, india,  la madre teresa y el Dalai Lama…suenan notas del shitar de Ravi Shankar…limosneros y prostitutas…
Retratos de la civilización,  inspiración para pintores, fotógrafos y reporteros…llego a la ciudad anochecida  y  despierto escuchando la armónica susurrando en  Joe’s Garage de Frank Zappa. Paraisos artificiales, cárceles y moteros, bares y hospitales  de carretera,  rockeros y punkies, beatniks y mods, freaks y squatters londinenses de los 60, hippies y skinheads (cabezas rapadas), homeless…

Barcelona y las damiselas de Joan colom, haciendo la calle en el barrio chino.

Luchas entre el pueblo, disturbios mientras los dictadores, banqueros y políticos untados de mierda viven como “reyes”, despidos, desahucios, suicidios y sueños sobre pedestales… La chica rubia se mira en el espejo de la máquina de tabaco y el enano con sus flores en jarrones, come un bocadillo caliente…sí, la gente de vidas aburridas le mira con sonrisas idiotas. El piso empapelado de fotos de periódicos viejos. Ennegrecidos retratos de sucesos y las ramas secas avivan las llamas del fuego de los recuerdos. El humo de las memorias…
Menedemo, encontró una inscripción en un mueble antiguo, donde se podía leer, casi borrado por el tiempo y las inclemencias, una fecha y un nombre…aquel día estuvo pendiente de la llegada de la Madre. Habían transcurrido más   de 40 años y sin embargo la reconoció en el acto. Llevaba un vestido negro  de un tejido muy ligero  y su rostro era suave, cercado de un aura vaporosa, se adivinaba que llegaba de otro mundo más razonable…
Grotesco circo ambulante, viajeros de la noche, actuarán toda la jornada, mientras haya luz solar. Afligidos caseríos sombríos los acogen, para olvidar la guerra de los 6 días o tal vez de los 100 años.

Las Cangallas (Las carretas) llegan a la madrugada como ejércitos de salvación, encienden la hoguera del consuelo que les da calor y con las brasas cocinan su alimento. Beben vino con cornezuelo espiritual de centeno… En el  (Chater) campamento, Bavol, el barbero afeita a un compadre sentado en una Bestí (silla), en plena travesía de San Martín De Porres…Suenan clarines y saxófonos y cualquiera silba entonando estribillos  acaecidos allá en su Chen (tierra). Conversan en lengua Romaní, bajo las Cherallas (estrellas)
Calles empozadas del chaparrón del viernes. Los chiquillos juegan en el barro con las piezas oxidadas de un auto desguazado…Los adultos preparan el festejo, se higienizan las jaulas de animales, y ensayan sus representaciones…el lanzador de cuchillos, contorsionistas, equilibristas, el domador de leones, tragadores de fuego y sable,  canguro, perros y monos, payasos llorosos, mujeres barbudas y el hombre elefante, jóvenes forzudos, muñecas vivientes. Fenómenos de la mutación humana, deshechos de la casa de reposo…
Y al finalizar, entre gritos y ovaciones, cansados pero emocionados y  agradecidos al reducido público:
Buenas noches (Lachís tarachís) Adiós (Adebel) hasta mañana (Dísde cayicó) y descienden tinieblas análogas al decorado…El telón les recuerda las decapitaciones de familiares y amigos y en sus propios muñones…Todo queda entre bambalinas y en sus mentes despedazadas. No queda otra que aprender a vivir de nuevo…





























domingo, 29 de abril de 2018

Cenizas a las cenizas...

Aquella noche dormí mal, alguna pesadilla que no recordaba, había intranquilizado mi sueño.
Asqueado del cuartucho que era mi hogar, cuatro paredes y un colchón en el frío suelo, me apresuré a salir.
Caminé por las calles de una ciudad desconocida.
Paseé mi cuerpo por un hermoso parque frondoso de árboles y jardines blandos, con un lago de cisnes entrañable en el corazón.
Los niños, enfermos de mugre, jugaban en la arena.
Los ancianos, sentados en bancos, contaban historias que ocurrieron en otros mundos.
Las parejas escondían su deseo febril, y besaban la mejilla de la ilusión.
Me sentía extranjero entre la belleza, brillaba el sol de aquel día festivo, hasta que vi una sombra.
La única oscuridad bajo el Astro del mediodía.
Un hombre pasó por mi lado sin mirarme, absorto en sus pensamientos.
No pertenecía a ningún lugar, me di cuenta al instante.
Erguido y altivo, sus pasos invisibles resuenan, su herida no cesa de sangrar, más no se detiene.
La moneda rueda y yo corro tras ella.
Todo cambia ante su visión, la luz se oculta detrás de unas nubes negras que estallan…
Y cae la lluvia, y llega la noche.
Sigo pensando que esta figura no existe, el interrogante me obsesiona, me obliga a seguir la estela de su mágico y enigmático estigma.
No le veo el rostro, más sé que su mirada es abstracta, muy profunda.
Todo gira ante su aparición, los niños, los ancianos y las parejas, bestias famélicas que huyen de la piel. Y marchan al compás del alma que persigo.
Sin sentido, voy acercándome a él, el vértigo se apodera ebrio de excitación, inútil buscar la lucidez, caminamos ya por las últimas calles y entramos en el callejón sin salida.
El hombre se para, el imán me atrae.
Recordando el principio de mi pesadilla, cuando llego a su lado, busca en el bolsillo y mientras el rayo desgarra el cielo, clava su cuchillo en mi pecho repetidas veces…
Y se va, perdiéndose en la niebla.
Sé que no pertenece a esta tierra.








lunes, 23 de abril de 2018

“Frutos extraños cuelgan de los árboles…” (Abril 2018)

Grandes músicos tocan en un funeral de nueva Orleans, en el cementerio de ST Louis…Fusionan ritmos africanos y cantos espirituales negros. 
Las barcazas cruzan el Mississippi (donde se juntan todas las aguas) Huckleberry Finn duerme en la cabaña del árbol y “un tranvía llamado deseo” atraviesa las calles y los campos cercanos a las plantaciones de caña de azúcar, tabaco y algodón…
T.S. Eliot bautizó al río en su poema “El rescate árido.”: “No sé mucho de dioses, pero creo que el río es un dios pardo y fuerte, hosco, intratable, indómito, paciente hasta cierto punto…”

Los lugareños están de fiesta, es Mardi Gras (Carnaval) y ya terminaron su jornada de explotación laboral. Acuden a bailar y cantar por las calles. Se oye música de Jazz, Blues, Gospel, Soul, Rhitmandblues y otros mestizajes. Con el alcohol llegan las borracheras y las reyertas. Los hombres pelean por las chicas indígenas y la Reina mulata del Vudú toma Bourbon y predice futuros tsunamis…Louis Armstrong sopla a la trompeta y la voz de Billie Holiday le acompaña…siempre con los “frutos extraños” colgando de los árboles (Hombres negros colgados por miembros del Ku Klux Klan)

A pesar de la abolición de la esclavitud, conquistada por Abraham Lincoln en la guerra de Secesión, las leyes del régimen de Jim Crow, propugnan la segregación racial con el lema «separados pero iguales» en escuelas, transporte, baños y restaurantes públicos existen fuentes de agua potable para los blancos y para los negros. El ejército estadounidense también fue segregado. 

Los nativos encienden fuego para hablar con sus ancestros.
El niño emigrado, comprado en áfrica, aplica el betún y con el trapo y las ganas de obtener medio dólar confederado, lustra las botas, Unas botas viejas olvidadas en la cuneta, sucias de barro del sur, de diplomáticos obesos, con sus puros habanos, colgando (eternamente) de sus grasientos y repugnantes hocicos con restos del desayuno de la mañana. 

Existe una imagen del sueño americano, la gran mentira del norte…Ella, una chiquilla achocolatada, nos mira sentada en una silla de paja, sus hermanos, al lado del carro de papá. Es la época de la segregación racial, los niños juegan con armas. Los ricos blancos golpean con su indiferencia y odio a los esclavos negros…muñecas blancas, muñecas negras. 

La campesina esconde la cara con las manos, no quiere descifrar su dolor…se arrastra y huye, con ella se lleva el sufrimiento. Y las octavillas de queja que planeaban por la calle de las luces rojas, la gente no las lee, tiene miedo al “gran cerdo capitalista”. Malcom X muestra un periódico donde los policías de los angeles apalean sin miramientos a chicos afroamericanos... Gordon Parks, el fotógrafo negro, activista en defensa de sus hermanos. Nos enseña el dolor y el llanto de la impotencia y la injusticia social hacia una raza que pide igualdad y libertad.

Martin Luther King confesó: ‘yo tengo un sueño… ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Pero lejos de cumplirse, la intransigencia emerge como humo sobre la tierra húmeda, y en su resquebradizo raciocinio, existen nubes recluidas y cielos cautivos… 

Negros, blancos, esclavos, razas, desigualdad, enfermos, delirios sociales, discriminación, pobreza, intolerancia, odio al extranjero, castas, repudias sexuales, fobias, fanatismos religiosos…En los campos cantaban a modo de protesta contra el amo blanco:
"No más migajas de maíz para mí, no más, no más,
No más latigazos del amo para mí, no más no más..."




















sábado, 14 de abril de 2018

Evocaciones y subsuelos agridulces… (Abril 2018)

Duele rememorar las infancias, sin poder dar pasos atrás, hacia los recovecos de aquellos pensamientos vírgenes sobre vidas que creíamos conocer, ¿cómo nos educaron, qué aprendimos de la escuela, de los libros de texto…? “La letra con sangre entra”, los niños no lloran…rosas y azules. ¿Qué nos hicieron?  Nos proveyeron de lágrimas hirientes, brunos vacíos sin esclarecimientos, eternas penumbras bajo el lecho. Nos engañaron con oropeles inexistentes que fanatizábamos en nuestras ilusiones de principiantes. Suavemente respirábamos los abrazos afectuosos y sentíamos emociones en verano y en invierno, en primavera y otoño… ¿por qué la mentira vivencial? nada era como nos dijeron, como nos explicaron…nosotros confiamos en vosotros: adultos, referentes mayores, familia, profesores. Autores de esos primeros años. Digerimos mal las Religiones, represión, miedo e idealismos, historias, siempre de hermosos finales hasta que llegó el conocimiento y todo, de repente, todo cambió de aspecto, de tonalidad… El hombre del saco y el cuarto de los ratones. Pasteles de colores, cucos y lavativas.

Melancolía, nostálgia, tristeza, entran las notas musicales en el alma, igual que una bala, de una batalla perdida en el pasado y los olores de chiquillo a juguetes de plástico, libros de fábulas, a las casas de amigos… a mi pueblo. Añoranza que hoy siento al entrar en librerías y ciertos lugares que frecuenté en aquella etapa tan mágica. El mago de nuestras infancias recurrió a trucos para hipnotizar parte de las remembranzas y hacerlas desaparecer con un toque de su varita…desde entonces los   recuerdos atrapados, vagan, en una mente que ya no escucha el mañana…nubes de algodón toman formas animadas, grotescas. La niña inocencia, de ojos verdes y cabello castaño claro. Hoy miro sus deslucidas  fotografías en blanco y negro. Oigo rhitmandblues y me duelen los huesos ya desgastados por el tiempo…Se acerca ayer, con pasos agigantados y aquí permanezco esperando con nerviosismo, con ansia que llegue y me lleve al país donde, ya no querré volver…La próxima vez, elegiré yo, el mundo donde nacer, si es que me apetece germinar de nuevo…







miércoles, 4 de abril de 2018

El Misántropo (Diciembre 2007)

Flaco y harapiento, tras las guerras del alma, el anciano sin nombre, apenas consigue avanzar sobre sus piernas, se auxilia con un bastón de avellano, que le concede una apariencia bíblica. Hace mucho tiempo que se halla en soledad, la sociedad le lastimó y él se ausentó para refugiarse del dolor. Jamás se acopló, ni tuvo hijos…se aventuraría a testificar que no germinó de mujer terrenal.
Los escasos conocidos que hizo en  vida, se dilapidaron por el errar de sus pasos…sí, porque el anciano desde una inmensa colina, miró el mundo y sus continentes, y jamás encontró paisaje que le compensara,…nadie le dio suficiente confianza y todos se comportaron como fieras…raza animal, ambiciosa y lucrada en sí misma…El anciano sin apodo, sin políticas ni religiones… conoció las artesanías mediante dictadores que explotaron su integridad como individuo y tiranizaron su jornal a costa de azotes físicos y psíquicos, llagas siempre beneficiosas para el patrón. En la ciudad  manifestó su disgusto con los encargados de la ley, el orden y la justicia y fue preso por la civilización, que le encarceló, consumió y materializó como a un “extraño ser, agresivo y salvaje”. Expulsado, se retiró al bosque lejano y allí en la Naturaleza, alivió su deshielo, arrancó las cadenas del sometimiento y cultivó su alimento en libertad.