Hace muchos
siglos que este viaje fue engendrado. Concebido por una desazón interior que mi
memoria había procurado retener como uno más de esos filamentos venéreos que
guardamos inanimados en la zona de la tripa del subconsciente. En aquel momento
lo presentía demasiado fantasioso, pero, sabes?... no duelen los imposibles
cuando los llevas a término y las ciudades con sus muros infranqueables, sus
asustadas paredes olvidadas de metralla, los niños derritiéndose sobre el
ardiente asfalto de calles barnizadas de alquitrán y jardines inyectados de
hipodérmicos venenos... aún soplan cuatro gotas de viento del aguacero de
anoche... Te digo que es delirante comprobar que la nada te afecta. Para qué
esperar más medias horas, sin llaves, en el descansillo del portal ausente,
mientras otra lágrima entrelazada salpica los adentros, cristalizándose
misteriosamente... aislamiento. He conocido supuestamente la amalgama del
precio por morar en la tierra de un "creador vengativo y sin escrúpulos"...
indefinido entre paréntesis. ¿Vegetar y morir? ¡no! no amigo acomodado y
conformista, prefiero como decía Zapata (y se atribuye al "Che")
morir de pie que vivir arrodillado. No hay nada más contundente que el filo de
una navaja amolada en arenisca pupila, para autoconvencerte.

En bus o a
dedo, da igual, las prisas se han detenido. Te escribo desde un anguloso paraje
con el sol a punto de largarse por las montañas, dejando luminosidades colgando
de los árboles. Sentado en cristal de roca, bajo una cornisa de nidos,
abandonada con la inmensidad por delante... a los cuatro vientos... releo una
página de Cumbres borrascosas mientras Melville es tragado por una ballena
blanca.
Recuerdo
amigo mío, aquella distancia que transitamos hace ya más de veinte edades... (fiiiuuu!, se
dice pronto )eh?,
probablemente acariciados por los sueños de fragancias exóticas de sándalos,
inciensos y aromas descuartizados de Oriente... aflora la nostalgia... añejas
vías muertas de mañanas tempranas. Contemplaciones junto a fuegos...
persiguiendo constelaciones, deseosos de evadir los egos siniestros,
refrescando cansancios de días de cortas palabras... demasiadas guerras y
ninguna paz. Rememoro las estaciones donde dormíamos y ¡cómo no!, la literatura
tan absorbente, libros que ilustraron nuestra andadura. Citaría tantos títulos
como piedras tirábamos a las botellas, ejercitando el hastío del calor de los
tramos desérticos. Sí, dejamos atrás los convencionalismos y el ritual
socioacadémico, huyendo de un obligado bautizo en el submundo. Hoy camino
desnudo, el alma sensibilizada con mi pensamiento. Tengo un compañero que
duerme en la sombra de mi pierna, es un perro callejero, sin raza, igual que yo
ahora... sonrío con sarcasmo. He dado pasos de gigante sin dulcineas, después
de tomar un combinado de psicóticos y pensar que cualquier idiota podría
representar el papel de secundario en este anuncio de cereales que presiento
forma la existencia. Me masturbé imaginando el crack bursátil y sus
cotizaciones y eyaculé los futuros en las bocas andróginas, áridas de
conocimiento, ordenadores por cabeza... engañados por los de siempre. Entendí
que para un agnóstico hay creencias tan absurdas como enigmáticas. Marché harto
de químicas y cómputos de cifras ilimitadas. ¡La naturaleza sigue aquí!, soy un
tronco, una rama, una hierba... integración camaleónica. Sin puntos y aparte,
si me fuera posible describir, pintarrajear con sensaciones la arácnida piel
tejida de firmamentos licuados de este paisaje carmesí y los coléricos
contrastes de las elevadas cimas que atrapan este pueblecito donde me
encuentro, no hay más de quince almas, etéreas hospitalidades que me dan comida
y techo en el derruido pajar de abundante trigo, entre los residuos de verdades
increíbles.
Intentando
dar un significado a la espiral del op art (arte óptico y abstractista), me
pregunto si ha nacido el arte, tal vez Marcel Duchamp o Rrose Sélavy (su alter
ego femenino, traducido, la vida es Eros) tras pincelar todos los movimientos
de la época y crear el arte "ya hecho" o "disponible"
(Ready-mades) y definiéndose como "pobre artista", se decidiera por
el ajedrez porque obtuvo respuesta o por su condición de inquieto innovador
individualista... no más pues, así se queda.
Cada mañana
del mismo ayer, salgo con la noche entre las manos al encuentro de reflejos
ahogados en mi río solitario... en lo más tremendista de la meditación... opaca
intensidad del ser desgranado.
Tropiezo en
la ruta con las fotografías del holandés Ed Van Der Elsken, con sus rostros
masacrados, acordeonistas ciegos, charlo con los vagabundos que duermen
tendidos en los suelos junto a la "seine grise" y me he introducido
en los ambientes jazzísticos de la generación apaleada que no llegué a vivir.
Ed fue divulgador de un tiempo en blanco y negro exteriorizando el interior de
la humanidad que se vislumbra en movimiento, fuerza y obsesión por conseguirlo.
Desgarrada y arrebatadoramente lo logra con la fascinación por la vida y sus
moradores... cosmología gozosa, camino astral...
He conocido
a un joven sacerdote que colgó los hábitos... "la verdad es, lo que
es" -San Agustín-. El camino es una sabia escuela y el banquero que vive
en una casa rodante me cuenta la misantropía de Luis II de Babiera, llamado el
rey loco por ser asocial y ahogar entre sus extravagancias a su psiquiatra...
quién somos para juzgar, quizá le estuviera haciendo chantaje emocional o le
pidiera un favor, por aquella época no sé como tenían lo de la eutanasia... en
fin, no quiero disgustar a los que creen que sufrir es un bien divino...
escepticismo, no?
El otro día
compartí alimento con niños jornaleros y madres prostitutas adolescentes,
reinas africanas, muñecas clonadas con la mirada perdida y respuestas
autómatas. No pude dejar de acordarme de las trescientas instantáneas de los
éxodos de Salgado, con el magistral propósito de concienciar a los más
favorecidos y afortunados en el semillero del azar con un producto que da fe,
desnudando el aura de la supervivencia, denunciando un mundo mal construido,
encarnizado y corrupto, enmarcándonos con los horrores de otras vidas que deben
huir para sobrevivir. Son los sin tierra, los emigrantes ilegales, los
desplazados. Salgado se pone en peligro para enseñarnos los campos de
refugiados, los niños tristes que han perdido el núcleo de la familia. Agonías
y dramas de las razas del Tercer Mundo... ver para creer.
Esopo, un
tratante de arte, me habló del dadaísmo y el surrealismo de Max Ernst, de las
confesiones de un rebelde de Sergej Aleksandrovic Esenin, me enseñó láminas de
la etapa más espiritual de Kandinsky y de los exponentes del pop art (arte
popular), Warhol y Lichtenstein.
Buhoviejo se
hallaba sentado en su silla de cáñamo encontrada en el contenedor de la vida.
Había saltado de muchos trenes en marcha, conducía un carro con cartones,
mantas agujereadas y sueños desvanecidos bajo un cielo prieto de circunstancias
adversas. Apretujando su cabellera gris, una gorra de cazador ecologista calada
sobre la cara surcada de grietas como barro en el lago seco. Curtido por el
aire, el sol, el frío... y el rencor. Me ofreció cinco días de senderismo y un
par de botas untadas de lodo del sur. Contaba que huía de las crueles ciudades
con brutales terrados infestados de parabólicas y antenas-cruces gamadas que
interferían en las ignorancias receptoras de ondas expansivas, atrayendo
información negativa de poderosas sectas destructivas hacia una posible diversidad
mundializada y enriquecedora cultura mestizada... intercambio de energías.
Dardo certero.
Andrómeda,
era una gitana de Baracaldo poseedora de una potente voz rota. Viajaba
uniéndose a bandas y orquestas haciendo bolos, imitaba asombrosamente bien a
Aretha Franklin y Janis Joplin entre otras, pero nunca duró mucho tiempo en un
grupo, quería volar como un espíritu libre y así andaba haciendo
"botellas". Amigo, te diré que respiro mejor, fuera las obsesiones,
que si la bolsa baja, la empresa quiebra... trabajo precario. La gente en la
carretera es nómada, si no se llega a conocer demasiado, siempre queda el lado
autentico del principio. El buscatesoros me dice: tienes que ahorrar para el
futuro. Yo le respondo: toma... quédate tú el dinero y el futuro y dame a mí la
libertad... sólo eso. Me levanté con la picadura del insecto. Mi pequeño
compañero de cuatro patas me mira, creo que llora bajo la oscura brillantez del
reflejo lunar. Gira la tierra y es difícil no caer en los abismos más
primitivos. Sobre un fondo fauvista, Zappa y Stravinski dirigen una orquesta de
erupciones volcánicas para desahogo de un agreste y salvaje valle de pasiones.
Hablo con mi fiel compañero sin haberle puesto nombre, él no está marcado por
los designios de otras mentes que gobiernan las nuestras... somos soldados de
alguna mente extraña... o conocida por todos los temores de la sumisión. Huelo
la fresca lluvia, la tierra mojada, los truenos, los relámpagos, aquel nubarrón
que apunta con su cañón y dispara a bocajarro... esto es dios, joder sí.
Con mi
sombrero de paja, mi bastón de avellano y mis sandalias remendadas de esparto y
cáñamo, hallaré un pequeño indicio de razón, será suficiente para creer en la
lógica de la locura, ¿con cuantas piedras se construyó este mundo? Espero no
llegar pronto y aprender de los grifos, cíclopes o centauros... sigue, sigue
amasando el pan y ofréceme de comer buen samaritano, pues he estado catorce
horas recogiendo tu fruta... la historia de la existencia está emparentada a
los grilletes enlazados de la esclavitud.
Las
generaciones son como los autobuses que pasan, en cada parada baja una década
insatisfecha. Bueno, voy escribiendo mi novela con las mismas palabras
inventadas ya... no sé, quizá la destruya antes de que la leas para no
inmiscuirme en tus telares cerebrales y perderte como amigo. Esto queda así. Da
recuerdos y envíame señales de que siguen llegando olas a la playa,
Que esta
perra vida sólo me ha enseñado a ladrar... y a esconder el rabo...
OCTUBRE DE
2001
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