Se halla
cohibido, en un piso chiquito, austero…A Jonás le sabe a pueblo el silencio,
las vigas de embero del techado, el rustico hogar de leña y su olor a cenizas,
la abuela en la esquina con su perpetuo vestido negro, pieles pigmentadas y trenzas
amarillentas recogidas bajo un sombrero de paja, sentada en su silla de cáñamo
y avellano, saluda a la mañana con agradecimiento.

Llueven noches, intuye lunas, sufre cada instante,
muere como tantos, jornada a jornada, siente la tristeza en los ojos de mirada
huidiza, observa la pena que invade la luz artificial del neón, reflejada en
las aceras. Es madrugada en el drug store…batidos de coco, helados y música de
clarinete, hamburguesas y cervezas, en la barra, aglomerada de gentes de paso.
Quizá mañana se acerque Jonás a contemplar los
desfiles del alba. El astro como faro de un carruaje, ilumina la ilusión y
deambula zigzagueante por los caminos, hacia otras tierras, distantes, tal vez
más fértiles y salvajes…tal vez.
11-11-2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario